El FMI asalta a la ANSES (otra vez).


Subir la edad para jubilarse y disminuir el haber inicial del trabajador que se retira son las propuestas del FMI. Es una propuesta que entusiasma al Gobierno porque podría así bajar el gasto público. Debate para el 2020.

El nuevo documento del FMI que presiona sobre mayores cambios regresivos en el sistema jubilatorio enciende alarmas porque es un tema sobre el que el Gobierno PRO ya hizo fuertes cambios en el sentido que propone el organismo y se espera que esa línea de conducta no se modifique en el contexto de dependencia financiera.

Los técnicos del FMI recomendaron a la Argentina reducir la tasa de sustitución, es decir, bajar la relación entre el haber inicial y el salario promedio previo al retiro. La recomendación del FMI también corrió para Brasil, en donde Jair Bolsonaro adelantó que aplicará una reforma previsional

De cara al año electoral (2019), los analistas esperan que los cambios de fondo queden para 2020 si el Gobierno logra la revalidación.

Según el experto en temas previsionales, Miguel Angel Fernández Pastor, esa caída de la tasa de sustitución podría ser aplicada por el Gobierno PRO a través de un cambio en el cálculo del haber inicial, tomando los últimos 25 años de aportes en lugar de los últimos diez. Como a medida que avanza la vida laboral mejora el salario, el incremento en el plazo de consideración del salario reduce el haber inicial.

Desde el comienzo del gobierno PRO se aplicaron varios cambios en materia previsional en línea con las tradicionales sugerencias de los economistas neoliberales. Se eliminaron las moratorias previsionales, que permitieron a millones de personas obtener un ingreso durante su vejez a pesar de no contar con aportes suficientes al momento de la jubilación por haber trabajado de manera no registrada. También se reemplazaron la pensión por vejez, equivalente el 80% de la jubilación mínima, junto a un incremento de la edad de retiro hasta los 65 años para las mujeres más vulnerables que ingresan a ese sistema. Además, se modificó la ley de movilidad jubilatoria para desligarla de la recaudación tributaria y sólo conectarla a la inflación y en menor medida por el índice de salarios.

Fernández Pastor explicó que “en realidad el cambio en la tasa de sustitución ya comenzó a hacerse en diciembre de 2017 sin mucha estridencia, ya que la fórmula de cálculo del haber inicial en base a los últimos 10 salarios dejó de hacerse en función de la ley de movilidad, sino por un índice combinado igual al aplicado para la actualización de las sentencias en la ley de reparación histórica, compuesto por en un 70% la inflación y 30% por el índice salarial, que quedó muy retrasado en los últimos años frente a los precios. Esto ya implica una disminución de la tasa de sustitución”.

“Pienso que en vez de los últimos diez años de servicios con aportes, van a utilizar los últimos 25 años. Es decir que si un trabajador ingresó como aprendiz y terminó como encargado, en su jubilación entrarán sus años de aprendiz, con lo cual se reducirá el haber inicial. El Gobierno quiere que el régimen de reparto compita con un nuevo régimen de capitalización”, completó Fernández Pastor.

El economista de la Universidad de Avellaneda, Sergio Chouza, explicó que “la recomendación en el documento de trabajo del FMI está en línea con las tradicionales recetas del organismo y se centra en la tasa de sustitución. Creo que en el tema previsional hay un debate estructural que tiene ver con el aspecto demográfico. Argentina está relativamente bien parada porque tiene una población no envejecida, pero dentro de 20 o 30 años esa situación va a empeorar. Se dice que el país tiene un bono demográfico que se consumirá en un par de décadas, lo cual no es mucho para el sistema previsional. Sin embargo, en el corto plazo se juega la desesperación del Gobierno para bajar componentes fijos del gasto público, en particular del gasto social y previsional, que en conjunto se llevan entre el 60 y 70 por ciento del Presupuesto. Si bien el Gobierno va a intentar este año introducir esos debates, creo que la reforma previsional integral la harán en 2020 en caso de ganar las elecciones”, agregó Chouza.

Los cambios en la fórmula de movilidad aplicados a fines de 2017 fueron negativos para los jubilados. Según cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal, en diciembre del 2018 los jubilados perdieron en promedio un 12,9 por ciento de su poder adquisitivo frente al mismo período de 2017 y estimó que los que cobran la mínima necesitarían un bono adicional de 9300 pesos para cubrir la pérdida del año pasado.

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