miércoles, 18 de octubre de 2017

Santiago Maldonado en Argentina, el país donde nadie se fía de nadie.


El hallazgo en el río del cadáver del último desaparecido desata todas las especulaciones mientras se suspende la campaña electoral de un país conmocionado.

Nadie se fía de nadie en Argentina. El país quedó conmocionado por el hallazgo en el río Chubut, en plena Patagonia, del cadáver del último desaparecido, Santiago Maldonado. Todo son preguntas, pero millones de argentinos encontraron rápidamente las respuestas sin esperar siquiera a los datos de la autopsia. Enseguida se desató una batalla de especulaciones que muestra la total desconfianza en las instituciones de este país. La familia y los mapuches, los indígenas a los que Maldonado apoyaba cuando desapareció tras una operación policial, el 1 de agosto, señalaban abiertamente que el cadáver ha sido "plantado" porque es imposible que nadie lo viera en esa zona ya inspeccionada varias veces durante 77 días. El Gobierno guardaba silencio pero en privado señalaba que esas teorías conspirativas no tienen fundamento.

La campaña electoral para los comicios legislativos del domingo quedó suspendida. Nadie estaba para actos políticos en un país donde la palabra desaparecido provoca escalofríos. Los argentinos cambiaron ayer la pregunta de "¿dónde está Santiago Maldonado?" a "¿cómo murió?". Pero la batalla entre los dos bandos no paró un segundo.

La desconfianza en Argentina es de tal calibre que el hermano de Maldonado, Sergio, que ha ejercido de líder de la familia en estos dos meses y medio y ha sido durísimo con el Gobierno, decidió no alejarse del cuerpo en ningún momento para evitar que nadie altere posibles pruebas. La familia está convencida de que la Gendarmería, el cuerpo policial que actuó el día de la desaparición para dispersar a los mapuches que ocupan unas tierras del grupo Benetton en la Patagonia, asesinó a Maldonado, escondió el cadáver y ahora lo ha dejado en el río para que lo encontraran. "El cuerpo se encontró en el lugar donde se hicieron tres rastrillajes. Se veía a simple vista, en un espacio pequeño, cuando uno va caminando. Que el cuerpo haya sido plantado es una hipótesis", sentenció la abogada de la familia, Verónica Heredia.

En medio de una gran tensión y con llamadas a la calma de todos los grupos, el cuerpo será trasladado en avión a Buenos Aires para que se analice allí bajo el control de los peritos de la familia y de la Corte Suprema, el máximo tribunal del país. El prestigioso Equipo Argentino de Antropología Forense, que trabaja en la identificación de desaparecidos en todo el mundo, incluidas las fosas de la Guerra Civil española, estará en todo momento presente. Se están extremando todas las cautelas precisamente porque nadie se fía de nadie.

El primer juez de este caso, Guido Otranto, fue relevado porque la familia no confiaba en él después de que afirmara en una entrevista en La Nación que él creía que Maldonado se había ahogado en el río. En la desconfianza generalizada que domina Argentina, la justicia sale muy mal parada, como demuestra el caso Nisman, lleno de enigmas tres años después.

Decenas de miles de personas han gritado en varias manifestaciones "¿Dónde está Sergio Maldonado?" por todo el país. Los argentinos famosos repartidos por el mundo se sumaron a la protesta. Incluso Bono, el cantante de U2, le preguntó a Mauricio Macri por Maldonado cuando lo visitó la semana pasada en la Casa Rosada. Las calles y los barrios de toda Argentina están empapelados con la cara de este tatuador de 28 años, con sus rastas, que vivía en El Bolsón, un paraíso para hippies en la Patagonia, y se acercó a las tierras de Benetton para apoyar a los mapuches. Su rostro está en las camisetas de miles de argentinos como el del Che Guevara.

Todo el que vive en Argentina sabe cómo era Maldonado. Por eso cuando empezaron a circular entre los periodistas las primeras fotografías del cadáver desfigurado por el contacto con el agua y el paso del tiempo se disipó cualquier duda: es él. Miembros del Gobierno confirman a EL PAÍS de manera extraoficial que es Maldonado, pero aún no se puede saber si tiene algún golpe, algún tiro, si falleció en el río o fuera, porque nadie tocará el cadáver hasta que llegue a Buenos Aires. Maldonado no sabía nadar y el agua estaba muy fría en pleno invierno austral, pero la familia rechaza la hipótesis de la muerte accidental en plena huida de la policía.


Con la aparición del cuerpo quedan en ridículo todas las teorías, trasladadas por el propio Gobierno, que apuntaban que Maldonado nunca estuvo allí el 1 de agosto o incluso que estaba tranquilamente escondido en Chile mientras su familia lloraba frenta a las cámaras en manifestaciones multitudinarias. Pero también pierde peso la idea de que lo escondió la Gendarmería y nunca aparecería el cadáver.


Para millones de argentinos los datos son lo de menos, porque en las redes sociales ya se desató la batalla entre los que creen que el cuerpo lo colocaron allí los policías y los que piensan que lo hicieron los mapuches. La posibilidad de que esta vez no haya una mano negra detrás ni siquiera se plantea. Es demasiado sencilla para un país amante de las conspiraciones.

FUENTE: DIARIO EL PAIS (España).

martes, 17 de octubre de 2017

Por qué el PRO dibuja los números del déficit fiscal.


El poder económico, local y global, considera al actual oficialismo como un gobierno amigo, es decir “amistoso con los mercados” y, en consecuencia, enfocado en los paquetes de reformas tradicionales de la ortodoxia, como la redistribución regresiva del ingreso, la “liberación” financiera y comercial, la desregulación laboral, la revinculación subordinada a los acreedores, la valorización financiera con altas tasas de interés y el achicamiento del sector público por la vía de los recortes presupuestarios.

Sin embargo, los acontecimientos son menos lineales. Se suponía que un gobierno neoliberal, de acuerdo a sus presuntos saberes técnicos, reduciría más o menos rápidamente el déficit fiscal y la inflación, eternas promesas de las derechas. Así, superado el shock inducido en 2016, aceptado como una etapa necesaria de purificación y ajuste de precios relativos –y a pesar de la falsa promesa del segundo semestre venturoso– en 2017 advendría el tiempo de cosecha.

Los datos del presente muestran un panorama distinto. La inflación, luego del pico de 2016, apenas se encuentra en los niveles heredados y el déficit fiscal supera al dejado por el kirchnerismo. Si se excluyen los ingresos extraordinarios por el blanqueo de capitales, incluidos los de la familia y amigos presidenciales, el rojo fiscal de 2016 se duplicó y los dos primeros trimestres de 2017 ya muestran un déficit mayor que el del el año anterior en el mismo lapso. Finalmente, el Presupuesto 2018 promete nuevamente una baja, aunque en el mejor de los casos seguirá superando la herencia de 2015.

El ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis cree que una de las razones para dibujar los números del déficit fiscal es aparentar “para el mercado” una voluntad de reducirlo, pero mientras tanto seguir gastando como reaseguro de contención social, es decir para sostener la estabilidad política del modelo, un plus operativo de la Alianza gobernante respecto de experiencias neoliberales precedentes.

Para las afirmaciones precedentes fue necesario recalcular los verdaderos números del déficit fiscal, los que corresponden a la metodología estándar internacional, lo que demandó desarmar el uso cambiemista de la contabilidad creativa. Vale recordar que apenas asumió como ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat-Gay elevó el número oficial del déficit de 2015 de 1,8 por ciento del PIB a casi 7 puntos, tarea para lo que sumó deuda flotante y restó las ganancias del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la Anses y del Banco Central, entre otras minucias. Nicolás Dujovne, el sucesor parcial del ex JP Morgan, también sumó su propia factura metodológica, lo que complicó todavía más las comparaciones interanuales. Finalmente, fue el prospecto de emisión del polémico bono a 100 años, en el que no era posible truchar los números de las cuentas públicas contra riesgo de default, el que confirmó a los observadores la sorpresa del verdadero dato de la herencia: el déficit primario (sin intereses) de 2015 fue efectivamente de 1,8 puntos del PIB. Sobre la base de la metodología estándar, el ITE–Fundación Germán Abdala calculó que en 2016 el rojo fue de 2,2 puntos del Producto (3,6 sin el blanqueo) y proyectó 2,5 puntos para 2017 (2,9 sin blanqueo) y 2,2 para 2018. Dicho de manera rápida: con el cambio de gobierno el déficit primario se disparó y se mantuvo bien por encima de “la pesada herencia relatada”, y todo esto sin hablar de la creciente carga financiera que ya comenzó a dispararse este año.

Las causas reales de estos déficits son dos. La primera es macroeconómica, la baja de la recaudación resultado de la caída de la actividad en 2016. La segunda es estructural, el resultado del cambio en la distribución del ingreso en favor de los sectores privilegiados por la nueva administración: la eliminación y reducción de impuestos, como las retenciones al agro y a las mineras y la menor recaudación de Ganancias, entre otros. Esta caída de ingresos fue parcialmente compensada por la reducción de subsidios a los servicios públicos, a su vez parcialmente “contracompensados” por las transferencias a petroleras vía mayores precios del gas en boca de pozo. Además parte de la baja de subsidios energéticos también se neutralizaron por los mayores costos del combustible importado. Adicionalmente sumaron los gastos sociales como instrumento de contención política. Dicho de otra manera, los déficits son el resultado de la financiación de un nuevo patrón regresivo de distribución del ingreso.

Para los economistas oficialistas, en cambio, el rojo fiscal fue consecuencia de la decisión política del “gradualismo”, una afirmación que tiene un componente verdadero y otro falso. Empezando por el primero, el “mercado” le reclama cotidianamente al gobierno ir más a fondo con el ajuste de las cuentas públicas. Esta semana, para citar un ejemplo, desde la ultramontana UCEMA, el economista Carlos Rodríguez reclamo “un ajuste fiscal y social” –sí, “social”– para que la economía sea “viable”. Con tino político el gobierno se resiste en la práctica a profundizar en esta línea. De hecho no redujo los planes sociales como se esperaba a priori y extendió la AUH a los monotributistas. Si bien se produjo un shock tarifario, todavía se mantienen subsidios parciales y, ya en 2017, se aumentó interanualmente la inversión en obra pública, lo que sacó a la economía del subsuelo de 2016, posibilitando el respiro electoral y aunque siga por debajo de 2015.

El ex viceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis cree que una de las razones para dibujar los números del déficit fiscal es aparentar “para el mercado” una voluntad de reducirlo, pero mientras tanto seguir gastando como reaseguro de contención social, es decir para sostener la estabilidad política del modelo, un plus operativo de la Alianza gobernante respecto de experiencias neoliberales precedentes.

El componente falso del gradualismo tiene a su vez dos dimensiones. La primera es que no apretar el acelerador a fondo no significa que no se haya impulsado un programa de shock en detrimento del salario. La segunda se vincula al endeudamiento y afirma que el gradualismo sería posible gracias al acceso al financiamiento externo. Esta idea de que el déficit interno se financia con deuda en dólares, muy repetida por los economistas ortodoxos y los medios de comunicación, es en realidad una falacia. Se trata de una ficción instrumental para justificar el endeudamiento, el Tesoro le cambia al Banco Central las divisas ingresadas por la colocación de deuda por pesos al tipo de cambio oficial y luego esteriliza los pesos excedentes mediante operaciones como las de las Lebac. Nótese que, en rigor, no son necesarios los dólares para emitir pesos. Los dólares sólo son indispensables para los pagos internacionales, aunque en economías bimonetarias se demandan también para ahorro (dolarización de carteras, fuga), lo que en conjunto suele conducir a la escasez relativa de divisas tras períodos de expansión sin transformación real de la estructura productiva, un problema al que la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner admitió, también esta semana, no “haberle encontrado la vuelta” y que el actual gobierno, en un contexto de grave profundización del déficit estructural de la cuenta corriente, sólo patea para adelante mediante el insustentable recurso del endeudamiento externo.

Claudio Scaletta, Página 12.

La reforma laboral: tema central del coloquio de IDEA.


Empresarios y sindicalistas coincidieron en que los cambios que impulsa el Gobierno se negociarán sector por sector. "Discutiremos qué necesitan y qué buscamos nosotros", indicó Caló, de la UOM. "Hay un clima positivo", dijo Berardi, de Techint.

La reforma laboral que está desde hace varios meses en el tope de la agenda política va tomando forma. Hoy fue un tema central en la segunda jornada del Coloquio de IDEA. En lugar de un abordaje transversal a todos los sectores, en línea con la reforma brasileña, empresarios y sindicalistas reunidos esperan que los cambios se negocien a nivel sectorial. Otro punto de análisis fue la reforma fiscal, de la que los empresarios esperan baja de impuestos a mediano plazo, teniendo en cuenta el déficit actual que existe en las cuentas públicas. Página/12 dialogó mano a mano con empresarios y dirigentes gremiales de primera línea reunidos en Mar del Plata.

Una de las novedades del Coloquio de IDEA es la asistencia del CEO de Techint, Paolo Rocca, quien está entre los hombres más influyentes del abanico empresarial. Rocca vino a la ciudad ladeado por Martín Berardi, director general de Ternium Siderar, y Luis Betnaza, director del Grupo. Berardi conversó con este diario. "Hay un clima positivo de negocios, sin duda. Y el resultado de las PASO confirma un rumbo. El Gobierno empieza a aplicar políticas sectoriales, lo cual es bueno. El ejemplo es lo de Vaca Muerta, el software y las automotrices", consideró Berardi.

Muchos industriales se quejan de que a pesar de que hay políticas sectoriales, la macroeconomía no acompaña", le consultó este diario. "Pasa que si vos querías corregir la macro de un saque, ibas a una crisis más parecida a 2002. La gente no votó el ajuste, entonces habrá una gradualidad", respondió Berardi. En relación a la reforma fiscal, dijo que "es importante, pero tampoco hay que esperar muchas cosas porque también el déficit fiscal es grande".

Facundo Velasco, gerente de Relaciones Institucionales de Acindar, consideró que "el peso del tema laboral en los costos es una demanda de la sociedad, porque a la larga se termina generando menor empleo. El tema no es pagar mal salarios, pero no queremos tener todas las contingencias inherentes a la industria del juicio. Por eso es importante la ley de ART". "La reforma de Brasil tiende a lo mismo. Pero cada país busca la metodología propia. La reforma de Brasil es integral, hoy el Gobierno argentino habla de herramientas sectoriales con algunos incentivos por productividad. Esa es la línea de trabajo que se quiere realizar. Lo veo necesario", detalló Velasco.

Del lado sindical, el jefe de la UOM, Antonio Caló, dijo a Página/12 que "cada gremio sabe lo que puede poner a la hora de la reforma laboral. Pero esto tiene que darse por actividad, por sector. Yo sé en mi gremio lo que puedo poner, los camioneros saben lo que pueden poner o los ferroviarios lo mismo. Cuando nos sentemos con los empresarios metalúrgicos, bueno ahí discutiremos qué es lo que necesitan y qué buscamos nosotros. Vamos a poner algo pero ellos también tienen que poner algo. Tienen que invertir en maquinarias".

"Que la gente no falte tanto al trabajo, o sea reducir el ausentismo, es una de las cosas que se pueden hacer. Acá no se necesita una ley nacional, tiene que haber entendimiento y diálogo. Las leyes después la agarran los abogados y duermen cinco años. Los problemas laborales se resuelven entre las partes", agregó Caló. En relación al empleo en el sector, el dirigente detalló que "el año pasado perdimos 30 mil trabajadores por la caída en el nivel de actividad. Este año, cuatro mil trabajadores tomaron retiros pero ingresaron seis mil trabajadores, así que en 2017 estamos dos mil arriba".

Carlos Blaquier (hijo), de la azucarera Ledesma, indicó que "hoy nosotros como empresarios podemos decir lo que pensamos, hacer las críticas". "Pero el clima es de apoyo al Gobierno", le dijo este diario. "Sí, obvio. Hay una sintonía positiva. Me parece que la gente que está gobernando está haciendo lo imposible para que esto salga adelante", respondió el empresario. En relación a la reforma tributaria, Blaquier sostuvo que "Ingresos Brutos es un impuesto terrible. Hay provincias que tienen 6 por ciento de Ingresos Brutos. La liquidación te vuelve loco y te comes juicios en todas las provincias. Es infernal el costo que genera en las empresas". Sobre la cuestión previsional, que también está en la mesa de posibles reformas, el empresario anticipó que "yo creo que lo que el Gobierno está pensando es beneficiar a las empresas que están lejos de la capital con una baja de aportes patronales".

Por su parte, Juan Carlos Schmid, titular del gremio de dragado y balizamiento y miembro del triunvirato que conduce la CGT, dijo que "la reforma laboral es un desafío que hay que observar junto con la marcha de la economía. Hay que ver cómo se va resolviendo después de las elecciones", se limitó a decir.

Una voz apenas discordante desde el lado empresarial provino de Miguel Acevedo, de Aceitera General Deheza (AGD) y titular de la UIA. En su calidad de representante de todo el abanico industrial, dijo a este diario que "hay sectores que están afectados por importaciones porque esto se da en un mercado más recesivo. Hay sectores a los que todavía les está costando. Y el panorama no es alentador. Ahí es donde vamos a tener que trabajar sector por sector. Insistimos en que tiene que haber una ley de reforma impositiva. No se trata de bajar ya los impuestos pero por lo menos empezar a dar previsibilidad de que en cinco años se va a ir cambiando el régimen". En cuanto a la reforma laboral, Acevedo dijo que "no veo una reforma ´a lo Brasil´. Tendrá que ser consensuada".

GRANDES EMPRESARIOS ENTUSIASMADOS CON EL GOBIERNO
Javier Lewcowitz

La encuesta de expectativas en el Coloquio de IDEA arrojó los valores más altos en casi dos décadas, a pesar de que la mayoría reconoció que en el último semestre los resultados fueron “moderadamente mejor” que el pésimo 2016.

La encuesta anual de IDEA reflejó el clima de optimismo en el empresariado reunido en el coloquio. Alrededor del 65 por ciento de los consultados afirman haber pasado un semestre moderadamente mejor que el anterior y una proporción similar espera buenas noticias para las compañías en los próximos meses. Entre los que aseguran estar peor, remarcaron que los temas que preocupan son la inflación, la falta de reactivación y la deuda externa. “Los valores de expectativas son los más altos desde que comenzaron las mediciones, hace casi dos décadas”, dice el informe, en línea con el clima de fiesta del gran empresariado reunido en Mar del Plata, que contrasta con la agenda de problemas que días atrás el sector pyme llevó al Congreso nacional.

La encuesta de “expectativas de ejecutivos” confeccionada por la consultora de investigación de mercado D´Alessio IROL es un clásico del Coloquio de IDEA. La natural sintonía del empresariado con el Gobierno de Cambiemos se potenció en un contexto de recuperación económica y con el buen resultado electoral de las PASO, que desafina frente al escenario de apenas parcial recuperación de la actividad que se percibe en los números oficiales.

En cuanto a la situación económica del país, la evaluación de los últimos seis meses es “moderadamente mejor” para el 66 por ciento de los empresarios. Están “mucho mejor” el 20 por ciento de los jefes de empresas de servicios y el 12 por ciento de las empresas de bienes. Para los próximos seis meses, la expectativa es algo más positiva: el 65 por ciento espera estar moderadamente mejor y el 21 por ciento, mucho mejor. La situación de la economía “real” es más terrenal: con la mejora del 4,9 por ciento de julio, de acuerdo al EMAE del Indec, la economía alcanzó por primera vez los niveles que tenía a mediados de 2015.

El 56 por ciento de los empresarios no esperan cambios en las exportaciones, el 27 por ciento espera un aumento moderado y apenas el 4 por ciento pronostica un aumento significativo. Según el Indec, en ocho meses las exportaciones muestran una baja interanual del 0,1 por ciento. La comparación frente a 2015 arroja una caída del 1,6 y frente a 2014, del 19 por ciento.

En cuanto a la inversión, el 49 por ciento de los empresarios dice que aumentará moderadamente, mientras que el 14 por ciento anticipa un aumento significativo. En cambio, el 7 por ciento admitió que disminuirá levemente y el 3 por ciento, que bajará significativamente. El panorama de expectativas de las ventas es algo más promisorio, ya que el 65 por ciento dice que aumentarán moderadamente y el 18 por ciento, significativamente. Los empresarios son menos optimistas en relación al empleo, ya que el 42 por ciento dice que no se modificará y un 43 por ciento, que aumentará moderadamente.

“¿Cuáles cree que son los temas más importantes para su negocio en el próximo año?”, dice una de las preguntas de la encuesta. Dentro de los rubros industriales, el 67 por ciento mencionó en el tope de sus prioridades a la reforma impositiva, seguido por tarifas (29 por ciento) y condiciones de comercio internacional (25 por ciento). Por el lado de la competitividad, el 74 por ciento de los empresarios apelaron a la importancia de una reforma impositiva, seguido por la baja de la inflación (47 por ciento), buen funcionamiento de las instituciones y la Justicia (44) y reforma laboral (43). Muy por atrás quedó la mejora de infraestructura y en educación, ambas con el 18 por ciento, la promoción en inversión en nuevas tecnologías y el acceso al crédito (8 por ciento cada una).

lunes, 16 de octubre de 2017

Cristina Kirchner en Racing - 16.10.2017


Remeras, choripanes, humo, autos, peatones, vallas, sol… Entramos al Cilindro por el pasaje Corbatta. Dos intentos en accesos ya colmados hicieron del tercero el vencido para subir por escaleras atestadas y llegar a ocupar butacas del anillo superior. La marea humana era impresionante. El sonido de los bombos estremecedor. Ahí nos enteramos de que se había cortado el servicio del tren Roca que no podía traer gente desde La Plata, Bosques, Alejandro Korn o Ezeiza. De todos modos el estadio estaba ocupado en un 80% contando campo y tribunas y no cesaba de entrar público. Banderas argentinas, partidarias, sindicales, pancartas manuscritas, muñecos, bengalas, petardos, vendedores de agua y cerveza, muchas mujeres. Sonó Nino Bravo, sonó Gilda, los Redondos (Jijiji), tocó Bruno Vargas, habló Vallejos, habló Taiana y finalmente, después del estallido, habló Cristina Fernández de Kirchner, a estadio lleno.

Con mucho oficio y claro liderazgo logró la única alocución sin interrupciones. Manejando matices, decibeles y pausas, Cristina puede llevar largos discursos que, como éste, fue dirigido a las cámaras. Cristina no habla para los presentes que aplauden sino que los aplausos multiplican los dichos de Cristina. Ella habló a los jóvenes, los estudiantes, las mujeres, los trabajadores, los comerciantes, los jubilados, los defraudados, a la clase media, media baja y baja.

“Si sos joven, si no conseguís laburo, si además estás podrido de que te paren porque no les gusta tu cara, tu vestimenta o lo que pensás, si no querés vivir en un país donde un pibe desaparece y nadie se hace cargo y todavía no sabemos dónde está Santiago Maldonado. Si sos joven entonces, no votes injusticia.

Si sos estudiante y ya no tenés más el programa Progresar y no estás de acuerdo con lo que pasa con las becas del Conicet, con la educación, con las netbooks. Si sos estudiante entonces, no votes desmantelamiento de la educación, de la ciencia, de la tecnología, del Conicet.

Si sos madre o padre y además de los problemas que tenés para llegar a fin de mes tenés que pensar en que este endeudamiento de hoy lo van a pagar tus hijos. No queremos más que nuestros hijos ni nuestros nietos vuelvan a hacer cola en la puerta de las embajadas porque no hay futuro en el país. Ya lo vimos. Cuando la deuda explota el mundo se acaba y nadie te ayuda. Por eso, si sos papá o mamá no votes endeudamiento.

Si sos mujer y compartís y te conmueve el “ni una menos” y sos feminista y luchas contra la violencia de género, si sos mujer no votes desigualdad.

Si sos trabajador y tu salario siempre estaba por arriba de la inflación y hoy, si no perdiste el trabajo no te alcanza la guita y además te explotan y quieren que trabajes sin pagarte horas extras o lo que te corresponde. Entonces, si sos trabajador no votes precarización laboral.

Si sos comerciante y viste cómo se cayeron tus ventas y además te llegan tarifas de luz, de gas y de agua que no podés pagar. Si sos comerciante no votés tarifazo
.

Si sos jubilado o jubilada y andás al salto de mata porque no te alcanza para los remedios, porque te sacaron el médico de cabecera o lo que te reconocía el Pami. Si sos jubilado no votes recortes.

Si estás mal porque creíste en lo que te prometían, creíste las cosas que te dijeron y te prometieron y no te cumplieron ninguna. Si estás mal por eso, si estás mal no votes más mentiras. No votes mentiras.

Si amás a la Argentina, si amás a tu país y ves lo que están haciendo con el petróleo, con las Malvinas, con la deuda y contantas cosas. Si amás a la Argentina no votes ajuste.

Si sos una persona que no está de acuerdo con lo que está pasando, si sos realmente opositor, si te pareció que arrastraron a una mujer como Milagro Sala, sola en un auto sin patente violando todas las convenciones internacionales. Si no estás de acuerdo votá entonces Unidad Ciudadana.”


Sentimos, a través de una muy subjetiva lente, una leve brisa de cansancio y pesimismo, una hidalguía superior, una satisfacción del deber cumplido o el cumplimiento de una obligación irrenunciable. El pesimismo que el aparato del poder logró sembrar en sus rivales a través de las usinas mediáticas y las encuestas cohesiona, de algún modo, al sector odiado y despreciado por la derecha.

































sábado, 14 de octubre de 2017

MACRILANDIA A PLENO: Los bancos ganan cada vez más.


Los beneficios bancarios sumaron 7820 millones de pesos, con un alza interanual de 46,9 por ciento. Los negocios con las Lebac y con los pases fueron uno de los más rentables.

Los bancos acumularon una ganancia de 80.328 millones de pesos en los últimos doce meses. De ese total, uno de cada diez pesos se embolsó en agosto pasado. Ese mes los beneficios bancarios sumaron 7820 millones de pesos, con un alza interanual de 46,9 por ciento. La banca sigue beneficiándose de una elevada rentabilidad. Los negocios con las Lebac y con los pases fueron uno de los más rentables. El cobro por servicios financieros fue otro de los rubros provechosos para las entidades.

En el informe sobre bancos del Banco Central se computó una aceleración de las ganancias financieras. Se habían anotado aumentos de los beneficios del 26 por ciento interanual en julio, mientras que ahora las subas fueron de casi el 47 por ciento. La autoridad monetaria había asegurado que se terminaron los tiempos de ganancias fáciles para los bancos por la desaceleración de la inflación. Pero los datos duros indican que ganan cada vez más, al mismo tiempo que los precios en el mercado interno computaron un nuevo salto en los últimos meses. Ayer se conoció el dato de inflación de septiembre (1,9 por ciento) y terminó con las posibilidades del Central de cumplir la meta de 17 por ciento para los precios de este año.

La inflación acumulada en los primeros nueve meses ya se ubicó en 17,6 por ciento y aún quedan por conocerse las subas de octubre, noviembre y diciembre. En el mercado calculan la inflación cerrando el año arriba del 23 por ciento. La estrategia del Central es fijar una tasa de interés elevada para frenar el proceso inflacionario. Por el momento no dio resultado para moderar la inflación pero si fue efectivo para engrosar las ganancias de las entidades financieras. En agosto los bancos anotaron ingresos por unos 25.489 millones de pesos por cobro de intereses sobre los depósitos, contra los 21.720 millones de pesos registrados en igual período del año pasado.

Otro de los rubros que generó importantes ganancias fue el de los títulos valores, en el cual se computan los ingresos por la bicicleta financiera con las Lebac. Las entidades sumaron unos 11.533 millones de pesos en este concepto, cuando el año pasado habían registrado unos 8406 millones de pesos. En los últimos 22 meses la deuda en Lebac del Banco Central se triplicó y ya superó el billón de pesos. Cerca de la tercera parte de estos títulos se encuentran en manos de los bancos. El interés diario que el Central paga por las Lebac supera los 700 millones de pesos y hace varios meses que no consigue bajar la tasa anualizada del 27 por ciento. La suba de la inflación en las últimas semanas llevó a que en la entidad planteen la posibilidad de elevar el interés en los últimos meses, con el objetivo de intentar encauzar los precios de 2018.

Los resultados por servicios financieros (es decir, comisiones por distintas prestaciones como el negocio de las tarjetas) fueron otro factor clave para explicar el aumento de las ganancias bancarias. Se anotaron a través de este concepto unos 8588 millones de pesos, cuando habían sido de 6936 millones en agosto de 2016.

Además de los beneficios medidos en pesos, se registró una fuerte ganancia en moneda dura, es decir cuando se pasan los retornos a dólares. Los 7820 millones de peso que se embolsaron en retornos en agosto equivalen a unos 450 millones de dólares, contra los 350 millones de dólares anotados en agosto del 2016. Esto implica que la ganancia en moneda dura registró un avance del 30 por ciento, una cifra que se encuentra muy por encima de la rentabilidad obtenida por los bancos a nivel internacional. La Argentina este año fue una fuente de elevado retorno en dólares no sólo para la banca sino para los inversores financieros locales y extranjeros. Por caso, la bolsa porteña acumuló en 2017 un avance de 41 por ciento y es la que más subió en el mundo.

Federico Kucher, Página 12.

Macri en 3 minutos: Semana 96.

viernes, 13 de octubre de 2017

Juan Marino cuenta de qué trata el macrismo en Intratables.



La dinámica de un programa como Intratables, paradigma actual de la basura televisiva, muestra el griterío y el panel multitudinario como intención de pluralidad de voces incluso dirigida por un moderador. Esa es precisamente la miseria del armado: un moderador parcial sobre un panel ultraoficialista presentados como periodismo independiente cuando en realidad se trata de un bizarro show mediático llevado a cabo por opinólogos de baja talla subvencionados por el departamento de marketing y comunicación del gobierno que encabeza Macri.

Vean en el vídeo la reacción instantánea del supuesto moderador (Del Moro) y de una de las panelistas menos tolerantes y objetivas del panel ante la intervención irrefutable de Juan Marino.