jueves, 27 de julio de 2017

Standard and Poor's pide tarifazo y shock después de las elecciones 2017.

Como años atrás volvemos a leer en los medios los consejos, pedidos, ordenes, opiniones y/o conminaciones de bancos y calificadoras de riesgo estadounidenses sobre la economía argentina.

Ahora, en días de incipiente campaña electoral (2017), se supo que la calificadora de riesgo Standard and Poor's (S&P) advirtió en un documento que lleva la firma de sus analistas económicos para América Latina, Joaquin Cottani y Elijah Oliveros-Rosen, que la meta de inflación argentina estimada por Sturzeneger en menos de 5% para 2019 es poco creíble.

Menos por las decisiones del Banco Central que por el contexto macroeconómico en el que se aplica el programa antiinflacionario, las metas y proyecciones PRO no son probables ni creíbles.

Los analistas de S&P celebran la liberación del tipo de cambio, la reducción de impuestos a las exportaciones y la avanzada en la corrección de precios relativos, "todo lo cual ocasionó que la inflación se acelerara a 43,5% en 2016 desde 25% el año anterior", pero no consideran que las pautas fijadas por Federico Sturzenegger sean alcanzables.

"Los economistas de S&P Global Ratings consideran que este año (2017) la meta de inflación no es alcanzable y que el único fundamento para pensar que la inflación será de 20%, como espera el mercado, es suponer que el gobierno mantendrá las relativas distorsiones actuales de los precios que afectan los servicios públicos y al tipo de cambio real", se lee en el informe.

Esto quiere decir que Standard & Poor’s insta a Macri a aplicar una política económica de shock y eliminar todos los subsidios a los servicios públicos para reducir el déficit fiscal. Esto quiere decir que el precio de las ya aumentadas tarifas de servicios públicos que produjeron el cierre de innumerables fábricas y una importante retracción del consumo se iría repentinamente al doble de lo que hoy.

"Aún consideramos que alcanzar una tasa de inflación anualizada de 5% al cierre de 2019 es posible, pero el gobierno debe eliminar los subsidios fiscales a los servicios públicos. Hacer esto más temprano que tarde, eliminaría simultáneamente la represión artificial de la inflación, reduciría el déficit fiscal y facilitaría el reajuste del tipo de cambio real, preparando así el terreno para el establecimiento de metas de inflación más creíbles".

Este es uno de los discursos que circula en los ámbitos económicos argentinos con olor a naftalina de los años 90: correr a un gobierno de derecha por izquierda. Para estos analistas, el gobierno de Macri fue demasiado considerado con la población al aplicar los suculentos tarifazos de modo gradual (como si un tarifazo pudiese ser gradual).

Para la agencia estadounidense, esa es la única manera que tendrá la administración de la alianza Cambiemos para poder alcanzar la meta de inflación del 5% que pautó el Banco Central para 2019. Atendiendo a que la fortaleza política de la gestión Macri aún es "insuficiente" como para encarar una política económica de shock, recomendó esperar el después de las elecciones legislativas.
"El mejor momento para ejecutar este y otros ajustes complementarios de las políticas es inmediatamente después de la elección del 22 de octubre".
"Si se eliminaran estos subsidios, el déficit primario prácticamente desaparecería de la noche a la mañana", aseguran, "con certeza, esto aceleraría la inflación en el corto plazo y daría lugar a costos políticos y sociales asociados. Pero estos costos son inevitables, por lo tanto, no se trata de si es necesario afrontarlos, sino más bien de cuándo hacerlo", dicen los autores del documento que le recomienda a Nicolás Dujovne avanzar por la vía del shock.

"A pesar de sus encomiables esfuerzos, el Banco Central de Argentina no está listo aún para establecer una meta creíble de inflación", dijo la calificadora en el informe firmado por el economista jefe de S&P para América Latina, el argentino Joaquín Cottani. Sepamos que este economista había sido parte en los años 90 del primer equipo económico del entonces ministro Domingo Felipe Cavallo al ocupar el cargo de subsecretario de Financiamiento.

2 comentarios:

  1. El problema de base es que los que que gobiernan y aplican medidas para bajar la inflacion son los mismos que suben los precios. Mientras entretienen con ese verso fugan divisas a lo pavote.

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  2. Es evidente que la visión es desde afuera. Hablando de distorsión de precios acomodan las variables a las cuentas externas.

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