miércoles, 8 de febrero de 2017

Macri se fotografía con el golpista brasileño Michel Temer.


No se disimula y es necesario que se vea y se multiplique. La toma latinoamericana pretende legitimarse a fuerza de foto y protocolo. Se vió apenas derrocada Dilma Rousseff, presidenta brasileña, que la primera visita internacional realizada por el golpista Michel Temer fue a Argentina, donde el "verdadero poder" ya tomó posesión del gobierno con su tropa de ceos.

Ahora, en su primera visita de Estado a Brasil, Macri se muestra no sólo avalando y reafirmando su aval al golpe brasileño sino que manifiesta públicamente una fina sintonía con su par Michel Temer, el vice que destituyó a Dilma Rousseff. 

En una reunión que no puede ni tiene más que protocolos, Temer sale con idéntico discurso al de Macri diciendo que “no hay tabúes en la relación” entre ambos países, que comparten una complicada coyuntura económica signada por los niveles de recesión y desempleo.



En una conferencia conjunta en el Palacio del Planalto, en Brasilia, plagada de protocolos remanidos y frases vacuas, Macri llamó a que “2017 sea un año de inflexión positiva para el crecimiento del Mercosur”, ya que dice creer que “se abre una oportunidad de negociación con la Unión Europea”.

Sin demasiadas luces ni recursos intelectuales, Macri se refirió a la decisión de Trump, de construir un muro a modo de frontera con México, diciendo que “este cambio de escenario hace que México mire hacia el sur. Estamos abiertos a profundizar el diálogo y cooperar con México, y esperamos que se llegue a un razonable acuerdo con Estados Unidos en esta nueva etapa”.

Por su parte, Temer tampoco se salió de la grilla protocolar y repitió las mismas frases vacuas y tegiversantes de estos tipos de gobiernos. Habló de un “momento de especial convergencia entre Brasil y Argentina”, por “la urgencia en materia de generación de empleos” y “el fortalecimiento de la competitividad”. “Tenemos modos semejantes enfrentar los desafíos. Nuestro gobierno es un gobierno de reformas, y nosotros estamos siendo osados para hacer las reformas necesarias para Brasil”.

Además de Macri integraron la comitiva argentina el jefe de Gabinete, Marcos Peña; la canciller Susana Malcorra; los ministros de Hacienda, Nicolás Dujovne, de Producción, Francisco Cabrera, y de Agroindustria, Ricardo Buryaile; los gobernadores de Córdoba y Misiones, Juan Schiaretti y Hugo Passalacqua; y el secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo.

Si bien se trata de la primer visita oficial de Macri a Brasil, Temer precisó que fue el tercer encuentro entre ambos en seis meses. Está claro. La estrategia regional que asaltó los gobiernos de Argentina y Brasil responden a un mismo eje.

La primera visita de Macri a Brasil coincide con la salida a la luz del escándalo Lava Jato que hace caer más ministros de Temer, ya cuenta con muertos en su historial y tiene a Macri como protagonista a través de su testaferro Arribas.

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