martes, 28 de febrero de 2017

Macri, Odebrecht y Arribas.


La Justicia investiga los depósitos realizados a Gustavo Arribas por un financista vinculado a Odebrecht que está preso en Brasil. El titular de la AFI no dio explicaciones convincentes.

El caso conocido ayer que involucró a la empresa Iecsa de Angelo Calcaterra no es el primero que une a un integrante del entorno del presidente Mauricio Macri con Odebrecht, la constructora brasileña que pagó 35 millones de dólares en coimas. Está el antecedente cercano del titular de la AFI, Gustavo Arribas, quien es investigado por la Justicia por haber recibido supuestos pagos por casi 600 mil dólares de parte de Leonardo Meirelles, un operador financiero y cambiario brasileño condenado en su país por su rol en la investigación Lava Jato. El fiscal de la causa en la que está imputado el jefe de los espías dijo que ya tiene en su poder la constancia de las transferencias, de las que Arribas reconoce sólo una.

El operador financiero transfirió un total de 594.518 dólares mediante cinco giros a una cuenta en Suiza de Arribas entre el 25 y 27 de septiembre de 2013, a través de una cuenta bancaria en Hong Kong que el operador brasileño controlaba por intermedio de la empresa RFY Import & Export Limited, que la justicia de su país ya calificó como “empresa de fachada”, destinada al pago de coimas, lavado de activos y evasión. Estos pagos comenzaron un día después de que, en septiembre de 2013, se reactivara el contrato para el soterramiento del tren Sarmiento para la UTE en la que están asociadas Iecsa y Odebrecht, entre otros.

Sin embargo, Arribas dice haber recibido solo 70 mil dólares, que adjudicó a la venta de un inmueble en San Pablo. El caso fue publicado por el periodista Hugo Alconada Mon el 11 de enero en La Nación. Alconada Mon declaró luego ante la justicia que cuando intentaba conseguir una respuesta de parte del funcionario, un allegado le confesó que “toda la operación fue en negro”. Pero luego lo llamó otra persona del entorno de Arribas para decirle que el otro vocero era “un boludo y no estaba autorizado a decir que la operación era en negro”.

Arribas admitió sólo una transferencia de 70 mil dólares, que inicialmente dijo que era el pago de un inmueble en San Pablo aunque luego dijo que en realidad se trata de bienes muebles. La referencia a los movimientos “en negro” fue clave en la causa judicial donde se investiga posible lavado y coimas, en la que el periodista declaró. En el expediente ya consta la coincidencia temporal de los pagos con el anuncio de Odebrecht de la “conquista de un nuevo contrato en Argentina”, en alusión al soterramiento del tren Sarmiento. Mon también reveló que dos funcionarios del actual gobierno le reconocieron que los 70 mil pudieron haber sido el pago de Odebrecht por “tareas de lobby”.

Después de esta declaración, el fiscal Federico Delgado presentó un escrito al juez Rodolfo Canicoba Corral para expresar que el testimonio “arrojó un manto de luz” y solicitó medidas de prueba. El eje, a partir de ahora, es el soterramiento del tren Sarmiento, anunciado por Odebrecht en un comunicado en su página web sólo horas después de que Meirelles comenzara a ordenar las transferencias. El fiscal confirmó en recientes declaraciones periodísticas que “los datos son reales y los documentos fueron presentados”.

Delgado había dicho que era imperativo requerir “al señor jefe de gabinete de Ministros que en un plazo perentorio elabore un informe preciso, concreto y escueto sobre la fecha en que se firmó ese acuerdo, quienes participaron en representación de los contratantes y qué montos de dinero había en juego”. El pedido de Delgado también propone que el Banco Central designe un experto para que “traduzca” al “lenguaje común” los formularios del sistema financiero que fueron entregados por el testigo al expediente como prueba de las cinco transferencias. El dinero salía de una cuenta bancaria en Hong Kong que manejaba el financista Meirelles a través de una empresa que usaba como pantalla: Import & Export Limited. La justicia brasileña ya determinó que era una fachada para lavar dinero, pagar coimas y evadir. Lo recibía al final del camino una cuenta en el banco Credit Suisse.

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