miércoles, 12 de octubre de 2016

La desilusión PRO.


Los encuestadores coinciden en que perdió quince puntos de apoyo y que siete de cada diez personas ven la economía mal o muy mal. El tarifazo “imposible de pagar” y el débil optimismo sobre el futuro.

Casi la totalidad de los consultores en campañas electorales coinciden en que, al cumplirse nueve meses de la asunción de Mauricio Macri, el Presidente perdió unos quince puntos de imagen positiva. Por eso, hoy son más los que opinan mal del mandatario que los que opinan bien y siete de cada diez afirman que la economía está mal o muy mal, con una mayoría que sostiene que tuvieron que recortar sus consumos, especialmente en alimentos. En esa sintonía también son mayoría los que dicen que las tarifas son impagables y los encuestadores perciben un aumento de la pobreza y un deterioro del salario real.

Las polémicas entre los consultores surgen cuando se habla de las expectativas de los ciudadanos. Algunos piensan que la mitad de la población tiene expectativas de que las cosas mejoren e incluso quieren creer que las cosas van a mejorar. En parte porque votaron a Macri en la segunda vuelta, en parte porque son críticos del anterior gobierno y reciben el bombardeo de las denuncias contra Cristina Fernández de Kirchner y sus funcionarios.

Sin embargo, la mayoría de los consultores consideran que también las expectativas están bajando, porque hay una franja importante que no cree que las cosas mejoren y, por ejemplo, la mayor parte de los consultados piensa que no vendrán las inversiones prometidas por el gobierno. El panorama se presenta preocupante para el Poder Ejecutivo de cara a las elecciones de 2017: dependerá de las divisiones en el peronismo y de la economía. Cambiemos necesita revertir el grave cuadro de la economía (ver aparte).

Página/12 dialogó con siete de los más conocidos consultores. Se trata de profesionales que tienen miradas muy distintas entre sí y que trabajaron y trabajan para candidatos de diferentes signos.

Datos

“El gobierno comenzó su mandato con una muy fuerte expectativa de mejoras en lo económico tanto en relación al país como en el hogar –señala Hugo Haime, titular de Haime y Asociados–. En agosto de este año en lugar de que las expectativas mejoren y que se perciban mejorías tanto a nivel del país como en el hogar, la situación empeoró. La expectativa a futuro se ubicó en agosto en 5,3 puntos en una escala de 1 a 10 y la percepción de que las cosas en el país están peor creció 14 puntos. Más grave aún, 19 por ciento más de los consultados dijeron que las cosas en su propia casa empeoraron. Hoy un 56 por ciento de los encuestados nos dice que las cosas están peor en el país y un 42 por ciento nos dice que están peor en su hogar”.

“Claramente para la opinión pública las cosas empeoraron. Según nuestros datos, el kirchnerismo dejó treinta por ciento de pobres y más de veinte por ciento de hogares viviendo de planes. Hoy la situación en lugar de corregirse se agravó. Con estos condicionantes, claramente el humor social no puede ser de gran alegría. Por el contrario es de incertidumbre y enojo. A su vez no llega a la mitad de la población quienes creen que entre este año y el próximo llegaran inversiones que generen trabajo”.

Para Manuel Mora y Araujo, de Ipsos-Mora y Araujo, “la situación económica no ha mejorado, pero para el último trimestre del año puede computarse que la inflación se viene desacelerando, las expectativas generales son levemente mejores y las expectativas de los economistas son mejores. En la política se registran esas señales ambiguas y sigue prevaleciendo una actitud de precaución y cautela. La opiniòn pública refleja eso mostrando dos caras: una es la de la insatisfacciòn con la situación económica, otra la de la relativamente buena aceptación del presidente Macri y la gobernadora Vidal. La gestión es evaluada de manera desigual, en general más acorde con la mala valoraciòn de la economía que con la buena valoración del presidente”.

“Las encuestas dejan al descubierto un dato alarmante para la actual gestión –afirma Roberto Bacman, titular del Centro de Estudios de Opinión Pública (CEOP)–: el 72 por ciento afirma que la marcha de la economía en la actualidad es abiertamente negativa. Aunque la imagen del presidente Macri no tiene valores tan profundamente negativos, todo parece indicar que por estos tiempos la realidad frente a la economía es más fuerte que el deseo y ante tal situación la esperanza, al menos, se pone en tela de juicio. Ocurre que el nivel de aprobación de lo actuado por el gobierno en el ámbito económico solo recibe la aprobación del Núcleo Duro Macrista”.

“En encuestas que hicimos recientemente, ocho de cada diez argentinos señalan que debieron recortar gastos de su presupuesto familiar. En cuanto a los recortes propiamente dichos un 38 por ciento resignó en alimentos y bebidas (menos consumos de carnes y lácteos, más de harinas y polentas, pases a segundas y terceras marcas). El 27 por ciento cortó en servicios, un quince en ocio y entretenimiento, un diez por ciento en vestimenta y calzado, y hasta casi un tres por ciento en salud y medicamentos. Alrededor del 55 por ciento está abiertamente en desa- cuerdo con el aumento de las tarifas de los servicios públicos. Sin embargo, para las tres cuartas partes los aumentos son excesivos e imposibles de pagar”.

Optimismo/pesimismo

Para Eduardo Fidanza, de Poliarquía, “las opiniones sobre la situación económica y las expectativas sobre el país se caracterizan por una peculiaridad: una porción significativa de la opinión pública hace una evaluación negativa de estos aspectos en la coyuntura, mientras estima que la situación mejorará en los próximos meses. Eso permite diferenciar tres segmentos. Uno es el de los optimistas absolutos, que afirman que la situación actual es buena y mejorará aun en el futuro. Otro es de optimistas realistas, que afirman que la situación es mala pero mejorará. Y otro son los pesimistas que sostienen que la situación actual es mala y empeorará. Según los datos de Poliarquía, los dos primeros grupos conforman aproximadamente el 55 por ciento de la población, mientras que los pesimistas alcanzan a alrededor del 35 por ciento. En términos generales, y a nivel nacional, los primeros apoyan al gobierno, los otros lo impugnan”.

Federico Aurelio, de Aresco, piensa que “la mitad de los argentinos valoran negativamente su situación económica personal y el 68 por ciento valora negativamente la situación económica del país. Estas evaluaciones que se deterioraron sustancialmente en los primeros cuatro meses del Gobierno se mantienen estables en los últimos meses. Las expectativas de la situación económica son equilibradas entre los que consideran que la situación va a mejorar y los que son pesimistas al respecto. El principal factor del deterioro de la situación económica es la pérdida del poder adquisitivo de los salarios producto de la inflación y el empeoramiento de la situación laboral”.

“Si hace un trimestre –analiza Artemio López, de Equis– el 50 por ciento de los consultados a nivel metropolitano por el conjunto de las consultoras en promedio, consideraban que su situación económica no había variado respecto al año 2015, hoy el 70 por ciento considera que está peor. En línea con la percepción de empeoramiento de la situación personal, la evaluación de positiva de la gestión del gobierno nacional cae de manera notable. Mientras el 50 por ciento consideraba “buena o muy buena” la gestión de gobierno nacional hace un trimestre, hoy solo el 35 por ciento la sigue considerando positiva mientras que el restante 65 por ciento la observa ‘regular o mala’, con el agregado de que está evaluación negativa atraviesa también a un 30 por ciento de aquellos que dicen haber votado al oficialismo. Sucede que la persistente inflación y las últimas medidas económicas, en particular el tarifazo, son consideradas negativas por el 80 por ciento de la población metropolitana”.

Divisiones

“La opinión pública está dividida –evalúa Ricardo Rouvier, de Rouvier y Asociados–. La caída de la imagen del Presidente y de su gestión fue el reflejo inicial de los sectores que se agregaron al envión que tienen los mandatarios al principio de sus gestiones. Son ciudadanos que no habían votado a Macri. Luego, durante el correr de los meses, empezó a erosionarse el apoyo de los propios votantes de Macri en el ballotage. No obstante, para nosotros conserva alrededor de cuatro de cada diez ciudadanos, lo que corresponde al voto duro de Cambiemos. En las PASO Macri había obtenido el 30 por ciento de los votos, en la primera vuelta tuvo 34 por ciento y en el ballotage un poco más del 51. Hoy, cuando se evalúa su gestión, el saldo es negativo: 54 por ciento opina mal contra un 44 que opina bien”.

“En síntesis, descenso de su imagen, mayor caída en la percepción de la gobernabilidad, y mantenimiento de un capital fundado principalmente en sus votantes previos a la segunda vuelta. Habrá que ver como evoluciona la situación socioeconómica y el nivel de conflictividad para que el gobierno logre recuperar o mantener un nivel aceptable de opiniones positivas hasta las elecciones legislativas”.

Como se ve, no hay demasiadas discrepancias entre los consultores: están de acuerdo en que la percepción de la economía es mala, que la aprobación de Macri viene bajando, aunque tal vez ya encontró su piso. Queda entonces la polémica sobre los que creen o los que no creen, los que todavía le dan un plazo al Ejecutivo. Según Aurelio, el plazo es a fin de año. Diciembre ha sido un mes clave en varios años del anterior gobierno y sería clave también en este.

Raúl Kollmann, Página 12.

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