martes, 16 de agosto de 2016

The Economist retrata la crisis que enfrenta Macri.


Con el título “Está frío afuera” e ilustrada con una caricatura de Macri muy abrigado con orejeras y de espaldas a manifestantes, la publicación señala que el ingeniero está sufriendo su “primera gran crisis” a raíz de los aumentos en las tarifas que aún no logró resolver.

La imagen caricaturizada es la más temida por Macri y el sector de marketing del gobierno comandado por Marcos Peña y la legión de trolls, periodistas y voluntarios de trabajo hormiga: la ridiculización de Macri proveniente de Showmatch (abajo la imagen del imitador Fredy Villarreal).


No obstante la imagen y el título de la nota de The Economist, la revista británica no deja de observar la economía argentina bajo la lente conservadora y neoliberal del prisma globalizador; en otras palabras, The Economist repite las argumentaciones del gobierno PRO o, como se sabe, el gobierno PRO adopta la interpretación justificativa globalizadora en su remanido discurso (ya hemos visto como hasta las palabras de Paul Singer son las mismas utilizadas por Macri en los discursos justificativos de sus abruptas políticas).

The Economist dice que "la familia Kirchner, que gobernó durante una docena de años, hasta 2015, mantuvo los costos bajos y fijó el precio de la electricidad y el gas natural en 2002 para sacar a la economía de una recesión. Como resultado, los argentinos pagan una fracción de lo que pagan sus vecinos latinoamericanos para la energía".

"Sin embargo, han pagado en otras formas. subsidios a la energía pasaron de 1,5% del gasto público en 2005 a 12,3% en 2014. En parte debido a tanta generosidad, el déficit presupuestario era un preocupante 5,4% del PIB el año pasado. Dado que la energía es barata, los consumidores utilizan sin cuidado; servicios públicos carecen de dinero en efectivo para la inversión. apagones de verano puede durar horas. Mauricio Macri, que sucedió a Cristina Fernández de Kirchner como presidente en diciembre, dijo que la crisis de la energía era la más compleja de las "muchas bombas" que había dejado para él".

En efecto, The Economist no sale de repetir el discurso PRO, tergiversado, confuso y justificador de las abruptas políticas económicas que destruyen lo que fuera el creciente bienestar de la sociedad argentina en su conjunto. 

No sólo es falso el valor de 5,4% para el déficit de 2015 sino que vuelve a la falacia de unir los "apagones de verano" a las tarifas subsidiadas para que la mayoría de la población acceda a una mejora en la distribución de la riqueza. Se supone que los cortes en el servicio de electricidad se deben a la falta de inversiones de las compañías. Pero ni Macri ni The Economist explican que las inversiones no realizadas por las compañías eléctricas nada tienen que ver con quién le paga por su servicio (sea el Estado o los usuarios en particular), sino con el correcto o incorrecto funcionamiento del ente regulador creado para el control de inversiones.

El (triste) artículo de The Economist baja una visión conservadora y globalizadora alertando a supuestos inversores que "la luna de miel del Sr. Macri está llegando a su fin. Con las elecciones legislativas previstas para octubre de 2017, "el gobierno tiene que mostrar algunos resultados económicos del primer trimestre del próximo año", sostiene Juan Cruz Díaz de Cefeidas Group, una firma de asesoría. El FMI cree que la economía se recuperará en 2017; se prevé un crecimiento del 2,8%."

El artículo completo de la revista (click aquí) no es más que la visión de negocios globalizados que, de alguna manera, puede presionar sobre el gobierno PRO en su pretendida construcción de nueva confianza empresarial. A raíz de esto es que ya se sabe sobre las fuertes presiones del gobierno a la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

The Economist reconoce que "Macri tiene más remedio que esperar que las reglas del Tribunal Supremo en su favor, persisten con la subida de los precios y pagar el costo político. "Para encontrar las tarifas tanto lo suficientemente atractivas para la inversión y aceptables para la sociedad, sin que ello afecte a la inflación no es posible en el corto plazo", dice Carlos Marcelo Belloni del IAE Business School en Buenos Aires. Al igual que los consumidores de frío, Macri está a la espera para el tiempo balmier".

1 comentario:

  1. La libre competencia genera ganadores y perdedores, los ganadores son los ricos y los perdedores son los pobres. La democracia solo cierra si los medios de comunicación logran alienar a los pobres para que acepten su pobreza sin rebelarse

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