domingo, 24 de abril de 2016

También cae la confianza de CEOs y de consumidores.


Los esfuerzos de Macri por convencer a los empresarios de que es “aquí y ahora” el momento de invertir, y a los consumidores de que el ajuste es pasajero, chocan contra una desconfianza que ejecutivos y público comparten por igual, al cabo de cuatro meses de mandato según demuestran dos encuestas publicadas en el diario Perfil.

Por un lado, el Indice de Confianza de los Empresarios que realiza la organización Vistage, que nuclea a CEOs y dueños de compañías como los que estuvieron el lunes en Olivos, refleja un estancamiento, si no una caída en el primer trimestre de 2016 (la medición pasó de 103 a 102 puntos). 

“La preocupación por la incertidumbre económica vuelve a encabezar las preocupaciones del empresariado, cuando en el último trimestre de 2015 ese ítem había disminuido su relevancia”, dice Alejo Canton, titular de la entidad que agrupa unos mil hombres de negocios. Eso sí, matiza: “La confianza empresaria continua dentro de los más altos niveles históricos”. Se trata de un raid alcista que caracterizó el ánimo de los empresarios desde que se vislumbró la salida de Cristina Kirchner de la Casa Rosada y que, además, se reflejó en los precios de las acciones y bonos de la Argentina.

Los datos cualitativos de esa encuesta reflejan por qué no es tan fácil para Cambiemos conseguir el compromiso inversor rápido de los empresarios. El 54% de los encuestados considera que mantendrá su inversión en activos fijos, y sólo el 37% asegura que la aumentará. En cuanto a los precios, el 63% espera que aumenten en los próximos meses, mientras que el 66% de los consultados entiende que su rentabilidad se mantendrá o caerá en el próximo año (2017).

Los consumidores, por su parte, están encadenando en abril el cuarto mes consecutivo de pérdida de confianza, según la medición que hacen Ipsos y Thomson Reuters. En términos generales, se registra una baja del 1,5%, explicada a su vez por la caída de los cuatro subíndices que componen el indicador: una peor percepción de la situación económica personal (que cae 2,7%); una desalentadora expectativa a futuro (que cede 1,4%); un retroceso en la posibilidad de inversión en bienes durables (-1,6%) y también menor seguridad en materia de empleo (-1,7%).

“Los indicadores tuvieron un pico de entusiasmo con el cambio de gobierno, de diciembre a enero, y desde ahí en adelante todos los indicadores vienen bajando”, explica los resultados Luis Costas, director de Ipsos. Según entiende, hay una hendija en el entusiasmo que empieza a dar paso a la decepción. “Pero no es una situación catastrófica, el Gobierno aún tiene espacio, y el impacto es lógico por las medidas que se están tomando”, grafica. El abrupto salto del optimismo a la realidad tiene un aire, dice Costa, al cambio de percepción que hubo entre el fin del gobierno de Néstor Kirchner, con la economía a todo motor, y el arranque del de Cristina, cuando la crisis internacional impactó en el país. “Ahora todo es por efecto de medidas dentro del país”, aclara.

Ipsos y Reuters miden la confianza del consumidor en la región, Estados Unidos y Canadá. Estos países muestran indicadores en crecimiento, con buenos saltos en cuanto a las expectativas. Los datos son alentadores también en materia económica para México, donde parece que el flagelo narco no afecta la perspectiva económica personal. En Brasil, los indicadores acompañan la crisis general, pero hay un gen optimista: la expectativa a futuro les da para arriba.

Según el Indice de Confianza Empresaria de Vistage, la “incertidumbre económica” es el principal tema que aqueja hoy a los empresarios (31%), dejando en el segundo lugar a “mayores costos”, que encabezaba las inquietudes en el primer trimestre.

En cambio, no hay una mayor preocupación, entre los consultados en Vistage, por la competencia de los productos importados: el 36% entiende que sus actividades no se ven influenciadas por el ingreso de productos del exterior. El porcentaje restante se divide entre los que no lo ven como un tema relevante (37%), los que lo ven como una cuestión manejable (15%) y aquellos, los menos, que lo entienden como una situación preocupante (12%).

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