Macri se va, Argentina queda en el horno.


En medio de una profunda incertidumbre económica y política, el Gobierno PRO comenzó a utilizar los dólares que el FMI le había prestado a la Argentina para fortalecer las reservas internacionales de BCRA, con el objetivo de hacer frente a compromisos financieros.

Tras las elecciones PASO que asestaron una pasmosa derrota al gobierno PRO encabezado por Macri, el drenaje de divisas que sufre el Banco Central no cesa, y eso llevó al Gobierno a utilizar parte de los 7.200 millones de dólares que disponía del FMI depositados en una cuenta del Tesoro Nacional cuya finalidad era reforzar las reservas.

Ahora, desde el viernes pasado (28.09.2018), el Gobierno PRO utilizó más de u$s 1.900 millones de los u$s 7.200 millones para el pago de deuda. Se trata de cancelación de obligaciones de Letes en dólares, Lecaps en pesos, Bono PAR, deuda con el Banco Nación y compromisos con el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento.

La postergación (sin plazo nuevo) de los u$s 5.400 millones que ya deberían haberse desembolsado desde el FMI explica la utilización de estos fondos.

La situación es grave. En las últimas semanas el promedio diario de pérdida de reservas volvió a acelerarse a un nivel superior a los u$s 200 millones, cuando dos semanas atrás se ubicaba por debajo de los u$s 100 millones.

El lunes 14 de octubre el ministro Hernán Lacunza viaja a Estados Unidos para participar de una reunión con la misión del FMI en el marco de la revisión del acuerdo Stand By. Sin embargo, existe la sensación tanto en los pasillos oficiales como en Washington, de que el desembolso de los u$s 5.400 millones es de dólares se demoraran al menos hasta después de las elecciones de octubre.

Claro que on the record desde el FMI no confirman esta información ya que sería bastante extraño que el organismo espere a nuevas autoridades porque los acuerdos son firmados con los países no con los gobiernos de turno.

Mientras tanto Macri, a instancias de Marcos Peña, sigue paseando con pancartas "Sí, se puede"... tratando de que la bomba estalle en manos de Alberto Fernández.
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