Presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi
Uno de los leit motiv del departamento de márketing del gobierno PRO encabezado por Macri, es el famoso "volvimos al mundo", frase de copyright noventoso y boca de Carlos Menem que, a su vez, la desempolvó desde la gestión económica de Martínez de Hoz.
Uno de los hilos conductores entre estos tres nombres (Martínez de Hoz, Menem y Macri) es el fulminante aumento de la deuda externa argentina, modo neoliberal de insertar al país en el mundo, como economía presta a destruir su subdesarrollado sistema industrial y su erosionado tejido social en pos de abrir oportunidades y ventajas a capitales especulativos internacionales.
El Proceso militar gestionado por Martínez de Hoz llevó la deuda externa argentina de u$s 6000 millones a u$s 48000, Menem la llevó de u$s 63.000 millones a u$s 147.000 millones aún vendiendo todos los activos del Estado y Macri está llevando a cabo el descalabro económico más profundo y veloz de la historia argentina.
Según la visión del Gobierno PRO encabezado por Macri, la Argentina previa a su gestión se encontraba aislada en el plano internacional, aplicando viejas recetas que ahora fueron modificadas para alinearse a las políticas económicas de los principales jugadores globales. Se refieren a las medidas económicas contracíclicas que protegieron a la economía del país contra la crisis económica global devenida desde el estallido de 2008.

La inserción en el mundo promovida por el gobierno PRO implicó no sólo el aborto de todas las medidas de protección de la economía argentina sino ofrecer el terreno fértil a los capitales especulativos que son tentados a entrar y salir de una timba financiera cuya inverosímil fuga de dólares se traduce en millonaria deuda a pagar por la población argentina.
Por esto es que vemos como el mundo no para de impulsar políticas expansivas en miras a lograr un mayor crecimiento económico, mientras que en Argentina se aplica un severo plan de ajuste fiscal y monetario que profundiza la recesión.
Hasta el ultra ortodoxo presidente del Banco Central Europeo (BCE) Mario Draghi se mueve en este sentido y en este marzo (2019) decidió aprobar un "shock de liquidez" a los bancos para facilitar el crédito a empresas y familias. Así, Mario Draghi concluirá su mandato de ocho años al frente del Banco Central Europeo sin haber subido ni una vez las tasas. Este jueves (07.03.2019) sorprendió a los mercados al sumar un nuevo shock de liquidez a los bancos, que reducirá aún más el costo del crédito y además postergó por lo menos hasta fin de año (2019) la suba de tasas que estaba programada, en un conjunto de medidas que apunta a amortiguar el recorte de crecimiento que de acuerdo a sus previsiones pasará del 1,7% al 1,1%.
Se trata de una reacción contracíclica al mal momento que atraviesan las economías del viejo continente, donde incluso Alemania recortó las expectativas de evolución del nivel de actividad. Todo lo contrario, en 180° a lo que está haciendo Argentina hundida en tapar los agujeros financieros que provocó a partir de su apertura irrestricta decidida por la gestión Macri.
No sólo Europa propulsa el crecimiento. Los analistas aseguran que la banca europea suele moverse en tándem con la Reserva Federal de los Estados Unidos, que había anunciado tres ajustes de tasa para este año y que ahora no tiene previsto efectuar ninguna.
El presidente Xi Jinping en la reciente cumbre del PC Chino.
Por otro lado, el anuncio de Draghi se suma a la reducción de casi 300.000 millones de dólares en impuestos y tarifas decretada por China, que también aumentará la inversión en infraestructura y otorgará nuevos préstamos a las pequeñas empresas en un gran paquete de estímulos económicos.
"En el mundo hay una clara tendencia a la reducción de la carga fiscal. Estamos viendo una guerra de competitividad, donde el que no baja impuestos se queda afuera. Trump es el máximo ejemplo, pero Macron también lo hizo apenas asumió, Bolsonaro ya dijo que lo hará y China lo anuncia como respuesta a su desaceleración", dijo el director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo.
El problema es que Argentina no sólo no se suma a esta tendencia, sino que recientemente creó nuevos impuestos a las exportaciones de productos que históricamente necesitaron la protección estatal para poder colocarse en otros mercados.
Tal es el caso de los servicios con sectores altamente calificados como el software o la industria manufacturera que a partir de esta nueva carga sus envíos al exterior cayeron un 24,3% de acuerdo a los últimos datos de enero (2019). Así, la mejora de la balanza comercial a partir de la gran devaluación del último año (2018) no trajo un impulso al intercambio con el mundo, sino que fue un fenómeno circunstancial basado en el derrumbe de las importaciones por la recesión.
Así, esta interrupción de las compras externas que en enero alcanzó el 26,5%, fue seguida lógicamente por una baja de las exportaciones del 4,7%. En tanto, el valor tranzado en su conjunto arrojó un retroceso del 16,6%, potenciando el típico efecto estacional de comienzos de año.
De esta forma, en la Argentina PRO se alcanzó una presión tributaria más alta que incluso el pico del 2015, con el agravante que frente al alza del dólar, la tasa de interés vuelve a girar en torno al 60%, lo que impacta fuertemente en todo el sector productivo. La Argentina PRO es uno de los pocos casos que no bajaron impuestos. Solo hay cinco países que tienen una alícuota del 35% a las empresas y uno de esos es Argentina.
Alejandro Carnero.
Alejandro Carnero.


Comentarios
Publicar un comentario