lunes, 12 de junio de 2017

Las usinas PRO de opinión pública redoblan su actividad de cara a las elecciones 2017.


A pesar del confeso descontento de la mujer que ocupa el cargo de vicepresidente en Argentina, Gabriela Michetti, quien cree que “lo más efectivo sería evitar la elección de medio término” para poder transitar con éxito el camino hacia el desfinanciamiento del Estado, la erosión industrial y la retracción en la distribución de la riqueza, 2017 es un año electoral.

Pero el año electoral de la coalición gobernante no comenzó con el año calendario. Hay que decir que para la coalición que ostenta el poder gubernamental en Argentina, asumir un año electoral o temporada electoral significa poner en funcionamiento “turbo” o fortalecer, duplicar, triplicar, acentuar, incentivar el trabajo de marketing y comunicación. Si bien es una de las patas fundamentales y permanentes de su sustentabilidad (en connivencia con las empresas monopólicas de comunicación y un gran sector del Poder Judicial), en un año electoral las “usinas de opinión pública” deben trabajar a full y el arco político y, sobretodo económico, debería contribuir a la causa primordial electoral.

En enero (2017) la coalición gobernante lanza el tarifazo energético con un rango de entre 60 y 148% de aumento. Entonces el ministro de energía encargado de publicar la noticia no deja de agregar que "estamos celebrando de poder recomponer una realidad que no tendríamos que haber perdido", mientras las acciones de las empresas eléctricas saltan en sus cotizaciones para hacer crecer el Merval y Clarín publica sobre un “alivio al balance de las empresas” eléctricas. En el mismo mes de enero se conoce que el déficit fiscal de 2016 llegó a 10,23%, que el ministerio de hacienda incorporó al número del ejercicio anual los ingresos del blanqueo de capitales como un ingreso corriente para publicar un déficit de 4,6%, se conoce – también en enero - que la deuda externa argentina creció en 41.700 millones de dólares, que la fuga de divisas por atesoramiento, turismo y giro de utilidades sumó 31.000 millones de dólares (90% de las reservas), que presidencia gastó 270.000 pesos en un telepromter para que Macri lea sus discursos, que la coalición gobernante adjudicó la obra Ruta 8, 3 de febrero del Metrobus a la empresa Bricons SAICFI de Mario Raspagliesi, aportante de un millón de pesos al PRO en la campaña electoral de 2015 y que la producción industrial de noviembre y diciembre 2016 acumuló una caída del 4,6%. En enero también se publica que el mismo día que Gustavo Arribas (Director de la Agencia Federal de Inteligencia) recibía el primero de los cinco depósitos realizado por Meirelles (Odebrecht) en 2013, Macri encabezaba un acto para la campaña legislativa y anunciaba sus aspiraciones presidenciales, que la empresa Banghó (fabricante de computadoras) despide a 2000 empleados por la quita de aranceles a la importación, que el INDEC cuenta la pérdida de 128.000 empleos del sector privado registrado y más de 5.000 compañías cerradas en los primeros nueve meses de 2016 pero que esos datos suenan incompatibles con unas caídas de 3% del PBI, 3,5% de consumo, 5% de producción industrial y 13% en la construcción; se publica que IECSA, la empresa constructora que nadie supo cómo el primo Angelo Calcaterra le compró a Macri, resultó adjudicataria de la mega obra del Paseo del Bajo por más de 3 millones de pesos, que el Banco Central aprobó la comunicación A6105 habilitante al Gobierno para tomar parte de los dólares depositados para financiar al Tesoro nacional, que la gobernadora de la provincia de Buenos Aires, María Vidal, no interrumpió sus vacaciones en Playa del Carmen (México) mientras la provincia se inundaba de modo drástico y urgente, que la costa atlántica vivió la peor temporada estival en 20 años, que los precios de los productos agrícolas se multiplicaron por 5, que la justicia PRO avaló un aumento de hasta 375% en las tarifas del servicio de agua corriente, que Melconian, presidente del Banco Nación, otorgó “ayuda social” al titular de la Sociedad Rural Argentina, Luis Etchevehere y que el Ministerio de Energía y Minería aprobó la asistencia económica transitoria a distribuidoras de gas por 3.450 millones de pesos.

En febrero se conoce que en enero la coalición tomó deuda por 17.000 millones de dólares mientras la actividad industrial cayó 2,7% y 6,4% interanual, que las ventas minoristas de Buenos Aires cayeron 3,5%. En el febrero negro estallan los escándalos de Odebrecht, Avianca y Correo Argentino, Macri es imputado por cuarta vez en catorce meses mientras la coalición otorga la frecuencia 4G que era de Arsat a Clarín sin costo alguno, el precio del pan aumenta 83% interanual, los precios de los peajes aumentan más de un 100%, el sindicato de metalúrgicos marcha por las calles porteñas por los despidos, el macrismo construye el monopolio de las prepagas desde Swiss Medical, escrachan a Macri en Viedma y la coalición decide ser el primero de los gobiernos en reconocer el golpe de Estado encabezado por Michel Temer en Brasil.

Al febrero negro en que la industria se hundió en un 9,7% y se fugaron 4.000 millones de dólares, le sucedió un marzo más oscuro para la coalición que gobierna Argentina. En el mes del inicio lectivo no empiezan las clases y el conflicto docente se extiende durante meses, el consumo en supermercados se retrae 5,6%, se descubre que el Correo Argentino ocultó información a los abogados del Estado, se publica que las importaciones de bienes de consumo crecieron 22,5%, que la familia Macri se benefició con el aumento del 100% en los peajes, que el desempleo creció en la ciudad de Buenos Aires, que descubren más vínculos entre la empresa Fly Bondi y Macri, que la producción de lácteos de 2016 registró su peor caída desde 1970, que la canasta básica de la ciudad de Buenos Aires aumentó su precio en un 34% interanual, que según la UCA en los primeros 8 meses de Macri 1,5 millón de argentinos cayeron en la pobreza, que la empresa Sancor cerró 4 plantas despidiendo a 500 empleados, que el presidente de Avianca, Matías Carvajal, es socio del clan Macri y, lo que más sufrió la coalición de gobierno, el escarnio público: marzo colmó seis (6) Plazas de Mayo y alrededores en manifestaciones de repudio.

En abril es cuando comienza la “temporada electoral PRO”. El puntapié mediático es la convocatoria 1A en la Plaza de Mayo en apoyo al gobierno. Muy temerosos hasta comprobar el éxito de llenar 1 plaza, el departamento de marketing y comunicación se activó en modo “turbo” en connivencia con los medios concentrados.

No es que a partir de la puesta en marcha del “operativo elecciones” desaparecieron las malas noticias. Es imposible que eso suceda porque las malas noticias son intrínsecas al sistema económico propalado por la coalición PRO. De hecho, desde entonces (1A) se supo que la inversión directa en Argentina de 2016 cayó el triple que en el resto de la región, que la misma Casa Rosada fue allanada por primera vez en la historia (caso Avianca), que la inflación no baja lo anunciado (2,6% en abril y 1,8% en mayo), que el consumo sigue en caída (4% en el semestre), que en 2016 creció 17% la cantidad de niños pobres, que La Rosadita compartía domicilio legal con IECSA, que el explosivo caso Odebrecht desvive a Macri y su entorno, que el pago de intereses de Lebacs equivale ya al presupuesto nacional en salud y educación, que el déficit fiscal de 2017 duplica al de 2016, que las importaciones crecieron 20% durante el primer trimestre de 2017, que la actividad industrial sigue cayendo (2,4% en marzo) y que las boletas de gas llegarán con un 160% de aumento. Podríamos seguir dando números y contando las situaciones que esconden y disimulan “las usinas mediáticas”. No obstante es imposible que desaparezcan las malas noticias porque llegan como condición y consecuencia natural de las políticas aplicadas por esta coalición de gobierno.

Lo que se denota a partir de abril, a partir del 1A, inicio del “operativo clamor” u “operativo elecciones” es el redoble comunicacional de las “usinas de opinión pública”, donde quedan comprendidos, los unánimes discursos dirigenciales, las pautas publicitarias, las notas periodísticas de los medios concentrados (que incluyen radio, televisión, gráfica y telefonía) y la multiplicación de actividades en las redes sociales (notable crecimiento de trolls PRO).

Las “usinas de opinión pública” aumentan su presencia en redes sociales y medios masivos (con aumento presupuestario acorde) y salen a plantear batalla al discurso pesimista desencadenado de la propia política económica.

Las “usinas de opinión pública” tienen la inmensa tarea de revertir el humor social, de inyectar optimismo en una realidad económica que se deprime y, a la vez, de continuar la ininterrumpida operación contra la imagen de la opción opositora (kirchnerismo) mientras disimula, niega o legitima los sobrados y millonarios casos de corrupción y conflicto de intereses que involucran al presidente cogobernante (Odebrecht, Avianca, Correo Argentino, Qatar, Panama Papers, etc.)

Es realmente alarmante el poder de estas usinas, financiadas en alta proporción por dinero estatal. Existe un alto número de ciudadanos que no lee diarios ni mira noticieros y que incluso detesta la política. Ese sector es uno de los blancos apuntados por las “usinas”. De uno u otro modo, la multiplicación viral de las operaciones deberán llegar a ellos: por un comentario vecino, por un graph de pizzería, por la tapa de un diario sobre una mesa, por una radio de colectivo o por las redes sociales de smartphone. 

Es realmente impresionante como gran cantidad de ciudadanos contaminados repiten hasta con las mismas palabras lo que le cuenta la televisión o lo que las “usinas” despliegan a través de las redes, sin distinguir el rumor de la operación o la noticia. Es notable el protagonismo unánime y persistente de la “instituida corrupción pasada” como único o primordial eje temático, aún hoy, transcurridos 18 meses de la gestión neoliberal que derrama números y situaciones deprimentes a diario incluidos escándalos de corrupción internacionales.

Ojos abiertos, las noticias se leen entre líneas. A pesar del confeso descontento de la mujer que ocupa el cargo de vicepresidente en Argentina, 2017 es un año electoral.

Alejandro Carnero.

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