El rabino Sergio Bergman, devenido diputado y luego Ministro de Medio Ambiente, brilla por su ausencia u opaca presencia (elija usted, lector). Estamos ante otro caso de ineptitud, inexperiencia y, luego, ridiculez gubernamental, hechos multiplicados en la naciente gestión macrista.
Los lineamientos políticos y económicos del gobierno de Cambiemos encabezado por la figura de Macri, no difieren demasiado de los instituídos durante el Proceso de Reorganización Nacional (1976-1983) y esto no es una opinión sino un hecho comprobable. Desde el programa neoliberal insuflado hasta el desprecio por las políticas de derechos humanos se abarca todo el arco ideológico y de gestión que empatiza ambas administraciones. No hace falta buscar, las similitudes saltan a la vista (en cualquier momento).
Cuando la Junta Militar encabezada por Jorge Videla asaltó el poder (24.03.1976), se encontró en la inmediata tarea de una distribución del poder que permitiera la pacífica y equilibrada convivencia de las tres fuerzas castrenses (ejército, marina y aeronáutica). En este reparto, la Cancillería (Ministerio de Relaciones Exteriores), el botín más preciado por los viajes, cocktails, salarios y status, le tocó en suerte a la Armada (marina).
Al igual que hoy (2016) en las dependencias estatales, las nuevas autoridades de Cancillería, "además de interventores, se convirtieron en defensores de la moral pública: en medio de una cacería de brujas, pusieron a todo el personal diplomático en la categoría ´a confirmar´, o en ´disponibilidad´, e instituyeron la clasificación ´SIF´, es decir la ´situación irregular familiar´. Aquel que estaba divorciado se encontraba en problemas", como hoy aquellos empleados estatales que publican sus tendencias ideológicas en Facebook.
"Con el paso de las horas, varios funcionarios fueron echados,sin mediar razones públicas. Todo era a ´sotto voce´. Unos por razones ideológicas, otros fueron víctimas de venganzas personales", como hoy los empleados estatales que adhieren al gobierno progresista de CFK.
"La línea de política exterior que habría de seguir el Ministerio de Relaciones Exteriores estaba bien definida en las ´Bases para la intervención de las FFAA en el Proceso Nacional: "... ubicación internacional en el mundo occidental y cristiano, manteniendo la capacidad de autodeterminación, y asegurando el fortalecimiento de la presencia argentina en el concierto de las naciones", como hoy, en palabras de Macri, "Argentina vuelve a relacionarse con el mundo", pero ahora sin capacidad de autodeterminación.
"Imbuído por el contenido de estos tres párrafos, el coronel Repetto Peláez irrumpió en el despacho de Eduardo Lorenzo de Simone para ordenarle: "Haga un plan para cerrar embajadas en África" (como hoy, por ejemplo, cerrar relaciones con Venezuela). El funcionario, sorprendido, con su estilo parsimonioso y su voz nasal le respondió: "Coronel ¿qué vamos a hacer con el Movimiento de Países no Alineados"? La cara del representante del Ejército se desfiguró: ´¿Qué es eso?´, espere un poco que voy a consultar".
"No estaban preparados para el desafío y para que no quedaran dudas, un capitán de navío hizo gala de su desconocimiento al afirmar durante una reunión en el Salón Verde: ´Yo no sé nada de política exterior, pero me resulta muy divertida´", como hoy (2016) el rabino Sergio Bergman, designado por Macri para ocupar el Ministerio Nacional de Medioambiente y Desarrollo Sustentable, que no encontró otra salida mejor que confesar:
"No lo tenía previsto en términos de que Mauricio iba a tomar esa decisión... Para mí es un enorme desafío. No tengo demasiado conocimiento técnico en el área de medio ambiente, es más sentido común."
El pálido aporte de Bergman a la cartera de Medio Ambiente hizo posible aquella inolvidable escena del presidente (Macri) durante las inundaciones de Concordia, cuando en vivo por TV salió con una de sus frases históricas: "Hay lugares donde falta gua y lugares donde sobra".
En efecto, el rabino Sergio Bergman se metió en un berenjenal cuando aceptó ser el ministro de Ambiente. Luego de confesar que no tiene conocimiento en el área, Bergman atravesó su primera crisis con la renuncia de Amílcar López, titular de la Acumar, el organismo encargado de sanear el Riachuelo. Detrás de la renuncia de López, la primera de la era macrista, se escondía una disputa entre el propio rabino, Emilio Monzó, Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal. Pero ese episodio parece menor con el verdadero conflicto que atraviesa Bergman por las presiones cruzadas que padece por parte de las empresas mineras, los ambientalistas y hasta de propios compañeros de gabinete.
A mediados de este mes (marzo 2016), Bergman suspendió un viaje a la localidad de Jáchal, en San Juan, donde la multinacional canadiense Barrick Gold tiene uno de sus principales negocios en el país: la mina Veladero. La suspensión de la visita motivó rumores sobre un supuesto pedido de José Luis Gioja (diputado y ex gobernador de San Juan) para que no reciba a los vecinos de Jáchal, que tienen entre ceja y ceja al ex gobernador por sus negocios con la Barrick, en especial luego del derrame de un millón de litros de cianuro en Veladero, ocurrido en septiembre del año pasado (2015).
Pero Bergman finalmente asistió a Jáchal días después de suspender el encuentro y habló ante más de un millar de personas en la plaza central del pueblo sanjuanino. El rabino tuvo un comienzo titubeante en su discurso, en el que confesó que la idea del gobierno de Mauricio Macri es avanzar con la explotación minera. Tras recibir abucheos, Bergman encauzó su oratoria y se fue con un aprobado tras prometer que hará cumplir con la ley de glaciares.
Es que como ministro de ambiente, Bergman es la autoridad de aplicación de la ley de protección de glaciares sancionada en 2010. El artículo sexto de esa norma, prohíbe expresamente en su inciso c la explotación minera sobre glaciares y en ambientes periglaciales. La propia Barrick reconoció en un informe que el yacimiento Veladero y el proyecto Pascua Lama (también ubicado en San Juan), están asentados en un ambiente glaciar y periglacial. Claro: el informe fue publicado años antes de que se aprobara la ley de Glaciares.
Y si el rabino cumple con su promesa de aplicar esa norma, la Barrick debería retirarse del Veladero.
EL VELADERO, PROVINCIA DE SAN JUAN.
La presión que tiene Bergman para olvidarse de la existencia de la Ley de Glaciares no proviene únicamente de las mineras. En su ideología de reinserción en el mundo, Macri armó un gabinete en el ministerio de Energía que fue entendido por los ambientalistas como una ofrenda a las multinacionales mineras. En ese sentido, el ministro de Energía, Juan José Aranguren, designó a Mario Capello como subsecretario de Política Minera, debajo del secretario Daniel Melián, que ocupó el mismo puesto durante el gobierno de Carlos Menem.
Capello es ex diputado de San Juan y ha dicho en el pasado que la de Glaciares es una “ley insólita”. Los ambientalistas directamente lo definen como “el Guillermo Moreno de la minería”.
En tanto que el actual Director de Asuntos Jurídicos de la secretaría de Minería, Juan Bizet, es el ex gerente de legales de la minera Vale, una de las más grandes del mundo.
En este contexto, en el Gobierno ya comenzaron a filtrar nombres de posibles reemplazantes de Bergman, en el caso de que no avance con la idea que tiene Macri para la minería. El primer nombre que sonó fue el del ex Greenpeace Juan “Cali” Villalonga. Aunque Cali tiene un antecedente aún más combativo contra las mineras: fue el principal impulsor de la ley de Glaciares.
NOTA: Los textos en negrita pertenecen al libro "FUIMOS TODOS", de Juan B. Yofre, Editorial Sudamericana, Capítulo 1, págs. 18-19.
NOTA: Los textos en negrita pertenecen al libro "FUIMOS TODOS", de Juan B. Yofre, Editorial Sudamericana, Capítulo 1, págs. 18-19.


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