sábado, 30 de enero de 2016

El triunfo de los fondos buitre y del Fondo Monetario y la farsa de la negociación.


El miércoles 6 de enero, día de Reyes, el diario La Nación publicó una nota con el siguiente título: "Holdouts: creen que la quita sería del 20 al 30%". El copete que seguía la nota: "Lo estimaron ex secretarios de Finanzas; la semana próxima empieza la negociación". ¿A qué ex funcionarios se refiere el diario? Nada más ni nada menos que a Daniel Marx y a Miguel Kiguel. Ahora bien, ¿hay que esperar los resultados de la negociación para saber qué intereses saldrán beneficiados y qué intereses perjudicados? De hecho, no hay ninguna negociación. Lo que hay es una rotunda victoria de los fondos buitre. Decidimos salir de la habitual columna de opinión para entrevistar a la economista Noemí Brenta a propósito de las "negociaciones" con el terrorismo financiero occidental, la famosa quita y un FMI que estaría muy cerquita de volver a dirigir la política económica nacional.

Quita del 20-30%
Le preguntamos a la Dra. Brenta (UBA), autora del muy recomendable y oportunísimo libro "Argentina atrapada. Historia de las relaciones con el FMI 1956-2006", en qué consistiría un acuerdo con los buitres del orden del 20 al 30% de quita. Nos respondió: "La quita significa reducir el monto nominal de la deuda en un porcentaje determinado, acordado entre el deudor y los acreedores. En los canjes de 2005 y 2010, la quita promedio fue del 65%, aunque hubo un menú de bonos con quita y sin quita. Los montos de esta última alternativa eran muy pequeños; y los descuentos del Plan Brady fueron del 35% (también hubo bonos a la par, en otras condiciones). Habrá que ver, además, cuáles son los plazos, tasas, cargos, comisiones, colaterales, y si hay otros compromisos que puedan afectar la soberanía, por ejemplo, en el manejo de los recursos naturales, y especialmente la autonomía para orientar la política económica a favor del interés nacional y del bien común".

Endeudamiento macrista
Es sabido que sin contar los "me too", estamos en presencia de un reclamo por 10.000 millones de dólares. Si aplicamos una quita del 30% en el mejor de los casos son 7.000 millones. Si a eso sumamos los 8.000 millones de los bancos internacionales, quiere decir que la administración macrista ya nos endeudó por 15.000 millones en menos de un mes de mandato. Consultamos a la especialista al respecto del endeudamiento de la nueva administración. "Si bien el endeudamiento argentino en moneda extranjera se redujo de un equivalente a 5 años de exportaciones en 2002 a alrededor de 1 año en 2015 (las cifras varían según el año que se tome y el modo de valuación); si bien se redujo la deuda como porcentaje del producto bruto (aunque la devaluación aumentó esa relación), el actual no parece un buen momento para aumentar excesivamente las obligaciones externas. Por un lado, las condiciones internacionales son complicadas, por el alza de las tasas de interés impulsada por la Reserva Federal, la persistencia de la recesión en la eurozona, la desaceleración del crecimiento chino y de los países emergentes, la caída de los precios internacionales de las materias primas, y las barreras de acceso a los mercados de los países avanzados, paralelas a su mayor agresividad para colocar bienes y servicios en los emergentes. Todo esto configura un escenario poco propicio para un gran crecimiento de las exportaciones que provea los dólares necesarios para pagar al menos los intereses de la deuda, ya que si estos se atienden con nueva deuda la bola de nieve crece sin parar. El problema se agravaría si al mismo tiempo las importaciones subieran más que las expo, y se generaran saldos comerciales negativos, porque la balanza comercial es la única fuente de divisas que no genera obligaciones de pagar más divisas a futuro, como es el caso de los préstamos y las inversiones extranjeras".

¿Se viene el FMI?
Preguntamos a la Dra. Brenta si la administración de Macri piensa volver a someter al país al célebre artículo IV. "La Argentina estuvo 38 años bajo acuerdos con el FMI. Entre 1956, cuando entró al organismo, y 2006, cuando en enero canceló toda su deuda. Pasar 38 años de 50 bajo programas del FMI es mucho, es decir que tenemos una larga experiencia, bastante negativa como país, la cual permite afirmar que los acuerdos con el FMI no traen prosperidad ni solucionan los problemas económicos. Así demuestro en mi libro Historia de las relaciones entre la Argentina y el FMI (Eudeba, 2013). Seguramente en unos meses tendremos por acá la misión del FMI para hacer el informe del artículo IV, que la Argentina dejó de autorizar en 2006 por su visión sesgada de la economía y sus recomendaciones neoliberales, opuestas a las políticas del kirchnerismo". En relación a los últimos acuerdos suscriptos por el FMI y sus países miembros (Honduras, Grecia, España, etc.) Brenta señaló que sus resultados fueron desastrosos en materia de "recesión, desempleo, distribución regresiva del ingreso, desnacionalización de activos, pérdida de soberanía, etc. Estos programas generan pérdidas económicas inmensas -sin contar las sociales y políticas-, no compensadas por la presunta ventaja de tomar fondos a tasas un poco más bajas que las del mercado".



¿Endeudamiento con el FMI?
Ahora bien, es sabido que EE.UU. habilitó al FMI un aumento de sus cuotas. Preguntamos a nuestra entrevistada qué significa esto y qué repercusiones puede tener para la Argentina. "Esa decisión implica que ahora el FMI tiene más fondos para prestar; fondos que necesita colocar porque vive de los intereses que cobra a los países miembros. De hecho este es su principal ingreso presupuestario. Y la Argentina es uno de los países periféricos más grandes y atractivos para colocar grandes sumas. Para dar una idea de lo que significa nuestro país como deudor, basta recordar que los pagos argentinos de intereses y cargos representaron el 60% de los gastos administrativos del FMI, entre 1995 y 2005. Así que es probable que pronto comience un minué para volver a enlazarnos como deudores del organismo. Esta vez aguardamos que los cantos de sirena sean desoídos, aunque como vienen las cosas no parece muy probable".

¡Endeudamiento con el FMI!
Cerramos con estas palabras de Miguel Kiguel, uno de los ex secretarios de finanzas citados por el artículo de La Nación al que hicimos referencia en la introducción. Consultado por los tiempos que depararía un eventual arreglo con los buitres, este señor, corresponsable del endeudamiento argentino en los noventa y responsable directo de la brutal aceleración del endeudamiento nacional a comienzos del nuevo siglo, señaló: "esto se puede arreglar relativamente rápido...", agregando que "si se arregla con NML se podrá emitir deuda a mediano plazo, porque, aunque hoy hay más aversión al riesgo, hay oportunidades para la Argentina". ¿A que no imagina el lector quién se relame para prestarnos y volver a endeudarnos hasta la coronilla?.

Federico Bernal, Tiempo Argentino.

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