jueves, 2 de marzo de 2017

Azotada por la caída de la producción, La Serenísima anunció que cerrará una de sus plantas.


Las inversiones para generar nuevos puestos de trabajo no llegan, el conflicto social crece, y, para colmo, no paran de fundirse empresas. En este marco desolador y con más oscuros horizontes, se conoció que Mastellone Hermanos decidió cerrar su planta clasificadora de La Serenísima ubicada en Rufino, provincia de Santa Fe.

La fábrica, que cuenta con 22 empleados, dejará de operar el próximo 31 de julio (2017), debido al "estancamiento en la actividad" y a la "caída en el recibo de materia prima", aunque también se sumarían el descenso de las ventas a Brasil, los tarifazos y otros sectores.

La noticia fue comunicada a los empleados este jueves (23.02.2017) por la tarde por el directivo de la empresa Facundo Cárdenas. El cierre se llevará a cabo el 31 de julio, como consecuencia del "estancamiento en la producción nacional, que llevó a que el año pasado el país produjera 9.500 millones de litros de leche, cifra menor a los producido en 1998", sostuvieron desde la empresa láctea.

"Una conjunción de varios factores provocó una importante caída en la producción nacional, afectando el nivel de actividad de todo el sector en general y de nuestra empresa en particular. Como consecuencia de ello, la planta no está en condiciones de procesar la cantidad mínima de leche para ser sustentable operativamente", argumentaron.

También mencionaron "la competencia con empresas que operan en la marginalidad, que impacta negativamente en el recibo de leche de la compañía y la adversidad climática significativa, que redujo la cantidad de tambos remitentes".

Parte de la producción de La Serenísima de Rufino pasará a Junín y a Canals. La cuestión es que a los 22 empleados de la planta no los despidieron, pero la alternativa que les dieron desde la compañía es ser trasladados a dependencias que están a casi 400 kilómetros: una quesera de San Luis ubicada a 360 kilómetros o a General Rodríguez, a 375 kilómetros, donde hay una planta clasificadora y envasadora.

La crisis de SanCor

Por otra parte, las máximas autoridades de SanCor dejaron trascender que están gestionando un crédito millonario, provisto por un consorcio de bancos, para intentar regularizar el rojo financiero que tiene actualmente la empresa.

En junio de 2016 SanCor cerró su balance anual con pérdidas del orden de los $ 2421 millones, una cifra muy superior a la registrada durante los ciclos -que ya habían sido críticos- 2014 (-$ 447 millones) y 2015 (-$ 263 millones).

Al respecto, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, dijo que "creemos que la empresa tiene que tener un proceso de reestructuración. Estamos dispuestos a ayudar, siempre y cuando se dejen ayudar, y esto es a través de una reconversión".

El tema es que en las últimas semanas tamberos, cooperativas y pooles lecheros comenzaron a retirar parte de la leche remitida a SanCor ante la incertidumbre generada por la situación financiera de la empresa, según publica el sitio valorsoja.com.

En lo que va del presente año SanCor libró cheques sin fondos a proveedores por $ 280 millones, de los cuales $ 17,5 millones ya fueron levantados con nuevos cheques de pago diferido, según registros del Banco Central (BCRA).

Además, un punto más que importante es que la compañía láctea también registra atrasos en los pagos de salarios con una planta permanente de 4000 empleados que perciben un sueldo promedio mensual de unos $ 40.000.

1 comentario:

  1. Y eso que las fabricas son unos tachos y maquinitas caras.

    Pero el tambero son vacas y gran cantidad de empleados, es peor para todos cerrar y abrir puertas.

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