domingo, 25 de septiembre de 2016

Macrilandia: Cae PBI 3,4% y 4,9% las inversiones.


El Indec reconoció que el PIB está en una tendencia de contracción acelerada. La inversión, que supuestamente iba a dinamizar la actividad, es lo que más cae, con una contracción del 4,9 por ciento en el segundo trimestre. La caída de la actividad en el semestre fue del 1,7.

La actividad económica cayó 3,4 por ciento en el segundo trimestre respecto del mismo período del año pasado, según informó ayer el Indec. En la primera mitad de 2016, la merma del PIB fue del 1,7 por ciento. Las cifras del centro de estadística oficial muestran los efectos del programa ortodoxo de Cambiemos a partir de diciembre pasado, que generó caída de consumo, pérdida de empleo y cierre de establecimientos productivos. Las ramas de la economía real como la construcción y la manufactura anotaron los mayores retrocesos. La inversión en el mercado interno, pese a los argumentos repetidos del Gobierno que con devaluación y desregulación se iba a incentivar el ingreso de capitales productivos, fue el componente de la demanda agregada con peor performance. El consumo privado, que equivale al 74 por ciento del Producto, y el gasto público también anotaron una baja y potenciaron el retroceso de la actividad económica.

El documento del Indec permite observar cómo fue desacelerándose el PIB en los últimos trimestres hasta llegar a una fuerte contracción a mitad de 2016. En el segundo trimestre de 2015, el crecimiento fue del 3,8 por ciento; en el tercero, de 3,5; en el cuarto, de 2,3; en el primero de este año, de 0,4 -el organismo había estimado anteriormente 0,5, pero ayer lo corrigió levemente a la baja- y finalmente, en el segundo trimestre de 2016, se produjo un desplome del 3,4. La caída es similar a la registrada en la economía brasileña en los últimos dos años, cuando el programa de ajuste del gasto, devaluación y suba de la tasa de interés paralizó el movimiento económico. En la Argentina, la anterior caída fuerte del PIB había sido en el tercer trimestre de 2014, del 4,2 por ciento, de acuerdo a la versión corregida por el organismo en la gestión actual de Jorge Todesca.

Inversión

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, aseguró a principios de año que las inversiones en el mercado interno iban a ser el motor del crecimiento económico en el Gobierno de Mauricio Macri, con una gestión dispuesta a escuchar a los empresarios y garantizarles las reglas de juego para que se animen a invertir. Pero en el segundo trimestre fueron el componente de la demanda agregada que más retrocedió, con una contracción del 4,9 por ciento, cuando en el mismo período del año pasado avanzaban a una tasa del 4,7 por ciento. El documento del Indec precisó que hubo un caída del 15,3 por ciento en las obras de infraestructura vinculadas al sector agropecuario y a los pozos petroleros. También se registró una baja del 0,8 por ciento en la adquisición de equipo de transporte. A diferencia de este desempeño, la maquinaria avanzó al 5,3 por ciento, en dónde los aparatos nacionales bajaron al 4,2 y los importados subieron 11,9. El derrumbe del consumo es un fuerte desincentivo para que los empresarios busquen ampliar sus establecimientos productivos, en particular, con pymes que enfrentan una fuerte distorsión de su estructura de costos y reducción de la facturación, y grandes empresas que ya empezaron a recortar las plantillas de personal.

Economía real

La construcción disminuyó al 10,2 por ciento en el segundo trimestre en relación con igual período del año pasado. El sector fue uno de los que más tensiones anotó por el achicamiento del mercado interno. La venta de insumos claves para la edificación marcó caídas de hasta el 28 por ciento en junio, al destacarse el retroceso del 18,6 por ciento en cemento, de 27,5 en asfalto, de 24,4 en hierro para hormigón, del 18,9 en pinturas y del 14,1 en pisos y revestimientos cerámicos. El nivel de empleo registrado de las constructoras pasó de 458.433 a 386.289 individuos, con un recorte de 72.144 puestos en ese período. Estas cifras oficiales no contemplan la desafectación de asalariados no registrados, pese a la alta informalidad de la rama. El trabajador en negro es el que más rápido pierde su empleo en fases recesivas del ciclo económico.

La industria manufacturera fue otra de las actividades productivas con caída marcada: -7,9 por ciento. La mayoría de los bloques de la rama tuvieron retrocesos en junio. Por caso, metales básicos bajó 12,6 por ciento, mientras que minerales no metálicos lo hizo al 9,2 por ciento, automotriz al 21,6, metalmecánica al 4,7, sustancias químicas al 6,1 y alimentos al 6,4. Para este último bloque se destacó la contracción en lácteos (-22,3 por ciento), en carnes rojas (-11,8 por ciento) y en carnes blancas (-3,4). La disminución del poder adquisitivo de la población por el salto inflacionario de los últimos meses implicó menor demanda de estos productos claves de la canasta básica.

Consumo

El consumo privado, que representa más de 70 por ciento del PIB, retrocedió 0,1 por ciento en el segundo trimestre. La dimensión de esta baja requiere observar que en el mismo trimestre del año pasado subió al 7,4 por ciento, al tiempo que en el tercer trimestre de 2015 avanzó al 6,6 por ciento, en el cuarto al 2,8 y en el primero de 2016, al 1,6. La pérdida de salario real, con paritarias en torno del 33 por ciento y los precios subiendo al 45, explicaron la menor demanda en el mercado interno. El incremento de la desocupación, que se ubicó en 9,3 por ciento al cierre de junio, fue otro de los motivos que frenaron las compras de los particulares, que en el tercer trimestre marcaría una caída aún mayor. La actividad de los comercios mayoristas y minoristas adelantan esta situación, puesto que disminuyeron 0,2 por ciento en el primer trimestre y aceleraron la caída al 2,1 en el segundo.

En lo que refiere al consumo público, se observó un retroceso del 2,0 por ciento en el segundo trimestre, cuando crecía al 9,0 por ciento en igual período de 2015. La caída de las jubilaciones y remuneraciones del Estado en términos reales, con actualizaciones por debajo de la inflación, explicaron este desempeño.

Federico Kucher, Página 12.

sábado, 24 de septiembre de 2016

Bimbo despide 100 trabajadores.


La empresa, que controla el 80 por ciento del mercado de panificados, decidió achicar en una quinta parte su plantilla en la planta de Pilar. Los trabajadores piden la intervención oficial, por ahora sin respuesta.

El Gobierno anuncia con bombos y platillos el renovado entusiasmo de los inversores extranjeros por la Argentina pero las novedades del día a día le dan la espalda al discurso oficial. Esta semana la empresa Bimbo, de capitales mexicanos, comunicó en su planta de Pilar el despido de 100 trabajadores, una quinta parte del personal de esa sede. Se trata de una empresa global que goza de mucho poder de mercado en el rubro de alimentos, a la que la mejora en el “clima de negocios” no le resultó suficiente. A fines del año pasado la empresa había reducido en 45 personas su plantilla de personal a través de retiros voluntarios. Al mismo tiempo, promete abrir una nueva planta en Córdoba a partir de una inversión anunciada en septiembre de 2015.

El lunes pasado, la empresa comunicó a los trabajadores de la planta de Pilar que decidió despedir a cien personas a raíz de la supuesta incapacidad de mantener los puestos de trabajo en este contexto de caída de la actividad. “Se está trabajando al 50 por ciento de los valores normales. Esto es en parte por la caída de las ventas y el contexto general, pero también hay una política de la empresa de trasladar parte de la producción a otras plantas para justificar el recorte de personal”, indicó a este diario Marcelo Sotelo, delegado gremial de la planta. Los trabajadores piden que el Ministerio de Trabajo a cargo de Jorge Triaca dicte la conciliación obligatoria que permita la reincorporación de los empleados despedidos, pero hasta ahora no recibieron respuesta.

El retroceso del salario real este año a causa de la suba de precios luego de la devaluación, quita de retenciones y tarifazo junto a la pérdida de empleo que se verificó en todos los niveles del sector público, el sector privado registrado y los informales, son los factores que explican el retroceso generalizado del consumo popular. Esa caída fue violenta en línea blanca, ferretería, neumáticos y materiales para la construcción, según CAME, pero no llegó a tanto en el sector de alimentos, tradicionalmente más inelástico por tratarse de bienes esenciales. Aun así, los alimentos en supermercados anotaron una caída de las ventas del orden del 1 por ciento.

Bimbo es un grupo mexicano productor de alimentos. En el mercado local tiene mucho peso porque controla el 80 por ciento del segmento de panificados a través de las marcas Bimbo, Fargo y Lactal. En la planta de Pilar se fabrica el pan lactal de marca Bimbo, Lactal y del supermercado Dia. También se produce pan para panchos y hamburguesas, tostadas, galletitas de agua y algunas galletitas dulces según la temporada. Además, la empresa cuenta con la planta de Fargo de Pacheco (marca que adquirió en 2011), de Alimentos Valente (que compró en 2013) ubicada en General Rodríguez y otra en Villa Tesei. Bimbo emplea a 2500 trabajadores.

La primera oleada de despidos en Pilar ocurrió en noviembre del año pasado. Fueron 45 trabajadores que accedieron a un acuerdo de retiro voluntario. Los delegados advierten que esa medida afectó a empleados con problemas de asistencia a causa de enfermedades laborales derivadas del ritmo de producción en serie. Las señales que brinda la empresa son contradictorias. Hace exactamente un año, los directivos de Bimbo en México le anunciaron a la entonces ministra de Industria, Débora Giorgi, que invertirían 55 millones de dólares para la construcción de una nueva planta y un centro de distribución en Córdoba, que permitiría general 200 puestos de trabajo. La piedra basal de esa planta, calculada ahora en 30 millones de dólares, se colocó en febrero. La fecha de inicio de operaciones es noviembre.

“No es un problema económico sino de recambio de personal”, advierten los delegados de la planta Pilar, que mantienen un paro total de operaciones mientras apoyan fuera del predio a los despedidos y prometen para la jornada de hoy agudizar las protestas. Hasta ahora, el Ministerio de Trabajo no dictó la conciliación obligatoria que permitiría la reincorporación temporal de los despedidos.

Javier Lewkowicz, Página 12.

viernes, 23 de septiembre de 2016

El falso viaje en colectivo de Macri.


“Macri sorprendió a los pasajeros que viajaban en el 520 cuando se subió al vehículo de transporte para saludarlos y charlar con ellos”, detalló el comunicado oficial de Presidencia para imprimirle al recorrido del jefe de Estado por Pilar el halo de espontaneidad característico de la descontracturada retórica PRO. En la misma sintonía, Macri expresó en su cuenta de twitter: “Recorriendo Pilar en la línea 520 para contarles a los vecinos el plan de renovación de los corredores de colectivos en el conurbano”.


El diario La Nación inmediatamente salió a publicar "la noticia" con foto incluida bajo el título "Macri viajó en la línea 520 de Pilar y habló con los vecinos".

Diario La Nación

La Nación cuenta que “Recién llegado de su viaje a los Estados Unidos, donde participó en la Asamble General de la ONU, el presidente Mauricio Macri recorrió la zona de Pilar a bordo de un colectivo de la línea 520, donde conversó con vecinos sobre el plan de renovación de los corredores en el conurbano.
Acompañado por el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich, el Presidente dialogó algunos minutos con vecinos del municipio y brindó dio detalles del plan de mejoras que va a llevar adelante el Gobierno nacional en los principales corredores viales del conurbano bonarense”.

Los muchachos de TN (Grupo Clarín) también salieron a publicar el hecho, incluso con vídeo ilustrativo:


Perfil también publicó la noticia bajo el título “Macri volvió de Nueva York y se fue a Pilar a andar en colectivo”. El diario virtual de Fontevecchia (sólo sale en papel sábados y domingos) publica que “La actividad, que fue cerrada a la prensa, fue difundida por un comunicado oficial, que indicó que el Presidente “dialogó con vecinos del municipio de Pilar en una recorrida en colectivo” en la que “dio detalles del plan de mejoras que va a llevar adelante el Gobierno nacional en los principales corredores viales del conurbano bonarense”.

Sin embargo, del sorprendente viaje en colectivo del presidente realizado el jueves (22.09.2016) se filtraron fotos que dan cuenta de la falsedad del hecho. En efecto, es difícil creer que Mauricio Macri pueda subirse fortuitamente a un colectivo de línea de la provincia de Buenos Aires y, en tal caso, más difícil es creer que pudiera bajar sin haber mediado conflicto alguno.

Según precisó El Diario de Pilar, durante su visita a Derqui, Macri estuvo en la localidad menos de diez minutos y se limitó a dar una vuelta manzana en colectivo. Sin embargo, lo más insólito fue que ese viaje no tenía nada de espontáneo, sino que había sido un montaje. Así lo revelan las imágenes del "backstage".

Macri no subió al vehículo en una parada ni en la terminal, sino en un descampado bien alejado de las calles de Pilar y rodeado de gran cantidad de custodios, desde donde hizo un recorrido cuidadosamente diseñado y dirigido. Además, tal como cuenta una de las vecinas que participó, era muy difícil llegar al lugar precisamente por la seguridad.

Aunque el hecho sorprendió a todos, lo cierto es que no se trata de la primera 'puesta en escena' que hace el macrismo. Cabe recordar cuando Cambiemos realizó un "timbreo nacional" en respuesta al cacerolazo por las tarifas -que luego se conoció que estuvo armado- y el falso carnaval al que asistió Macri en Jujuy, que fue actuado en una quinta con montañas de fondo.

LAS FOTOS OFICIALES








LAS FOTOS DEL BACKSTAGE





Fuerte caída del consumo y la producción.


A pesar de los reiterados anuncios del gobierno de dar soluciones a la crisis, se agrava la situación en el sector agropecuario y las economías regionales. Un nuevo informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) alerta sobre la dificultad de estas economías para mantener los niveles de venta y producción. Con costos cada vez más altos, producto de la devaluación y la quita de retenciones, baja la productividad del sector y cae el consumo de alimentos.

En medio de manifestaciones y reclamos de pequeños agricultores el gobierno se reunió esta semana con la Federación Agraria Argentina (FAA) que le demandó medidas especiales para afrontar la crisis del sector. En la reunión que los integrantes de la FAA mantuvieron con el Presidente Mauricio Macri, y el ministro de Agroindustria Ricardo Buryaille, demandaron la instrumentación de políticas impositivas diferenciadas para los pequeños productores. Omar Príncipe, presidente de FAA, afirmó que “uno de los temas más importantes que tiene el sector hoy son los problemas de la comercialización y la distorsión de precio que hay del productor a la góndola”.

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, luego de su disertación en el Foro de Inversiones y Negocios, declaró que “no hay dudas de que el sector agropecuario y las economías regionales están mucho mejor que hace un año”. Sin embargo, un informe de septiembre del Centro de Economía Política de Argentina (CEPA), desmiente estas afirmaciones y sostiene que la liberalización de las exportaciones y la devaluación no mejoraron la “competitividad” del sector. Incluso varios sectores de las economías regionales se vieron afectados por estas medidas que implicaron un aumento de los costos en dólares junto a una caída del consumo interno y/o exportaciones.

CEPA afirma que la “liberalización” de las exportaciones y la devaluación no mejoraron la competitividad del sector. Los pequeños productores fueron los más afectados.

En el mismo estudio, CEPA detalla las “serias dificultades experimentadas desde diciembre para mantener los niveles productivos y las ventas, siendo los principales afectados los productores más pequeños y con menor capacidad de negociación frente a intermediarios y grandes exportadores”.

Desde CEPA señalan que el consumo interno de vino cayó un 11,4 % en los últimos 7 meses y la cosecha de uva del 2016 es la más baja en 10 años. Además, preocupa la creciente llegada de peras y manzanas importadas. En los sectores lácteos, porcino, avícola y citrícola –señalan desde CEPA– aumentaron los costos de producción luego de la devaluación y la quita de retenciones. También advierten sobre la caída de consumo para los pollos y pronostican que aumentará el precio de la yerba en góndola.

El informe analiza la situación de siete complejos productivos: el yerbatero de Misiones y Corrientes, el vitivinícola en la región de Cuyo, la producción de peras y manzanas en el Valle de Río Negro, el lácteo, el porcino, el avícola y el citrícola.

Complejo yerbatero (Misiones y Corrientes)

El sector yerbatero está conformado por casi 18.000 productores de los cuales 13.500 tienen entre 0 y 10 hectáreas, 239 establecimientos secaderos y 132 molinos. Sin embargo, la comercialización está oligopolizada. CEPA indica que tan sólo una docena de empresas se distribuyen cerca del 90% del mercado.

Durante los meses de abril y junio de este año, los productores efectuaron medidas de fuerza en reclamo de: “la falta de precio sostén, la operatoria en negro, el incumplimiento de los precios y la dilación en los pagos, de hasta 180 días”.

El Estado, a través de la resolución 72/16, había fijado el precio estipulado de hoja verde para el período abril-septiembre 2016 en $4,803 el kg (12,4% de aumento) y $18,03 el kg de hoja canchada. Sin embargo, desde el Instituto Nacional de Yerba Mate (INYM) plantearon desde un inicio que, de acuerdo a sus estudios, la estructura de costos sólo se sostenía con un importe superior a los $5 por kilo de hoja verde. De esta forma, advertían desde el INYM, los pequeños productores yerbateros no lograrían cubrir sus costos. Para agravar la situación, los precios de góndola aumentarían 4% por encima del incremento pagado a los productores.

Tabla N° 1: precios de materia prima y precio de góndola


Como si fuera poco, los precios estipulados recientemente por el Directorio del INYM para el período octubre 2016- marzo 2017, vuelven a desoír a los pequeños productores y hasta a los propios técnicos del instituto que habían planteado que el kilo de hoja verde debería venderse en $6,20. Muy por debajo de esa cifra, se “fijó en $5,10 el kilo de la hoja verde y de $19,20 para la yerba canchada”.

Jorge Botiuk, presidente de la delegación Misiones de la Federación Agraria Argentina (FAA) dijo estar en total desacuerdo con los precios y advirtió que habría reuniones entre miembros de la federación para organizar qué medidas tomarán. “Propusimos una reunión urgente con todas las asociaciones para pedir explicaciones a los directores del INYM. Queremos que nos digan por qué fijaron ese precio cuando la mayoría de las asociaciones no estaba de acuerdo”. “No se respetó siquiera la estructura de costos de producción (mano de obra, fertilizantes y combustible) realizada por los técnicos del INYM”, señalan desde la FAA.

Desde CEPA advierten que la yerba mate incrementará su precio final en góndola con un fuerte impacto en la economía por tratarse de un producto de consumo masivo.

Desde CEPA concluyen que “habiendo neutralizado Cambiemos la tarea de precio de referencia de ‘precios cuidados’, otro elemento importante es el efecto traslado en la cadena de distribución y comercialización del nuevo precio de la hoja verde, cuyo desenlace no será otro que el incremento del precio final de la yerba mate en góndola con fuerte impacto económico por tratarse de un producto de consumo masivo”.

Complejo vitivinícola (Cuyo)

El consumo interno de vino experimentó una caída del 11,4% acumulado en los primeros siete meses del año. Las exportaciones, lejos de mejorar por la política devaluatoria, cayeron 10,8% en comparación con el mismo período de 2015. Esto se explica porque las mismas dependen más de la “demanda extranjera y de estrategias de penetración en los mercados externos” que del tipo de cambio.

Gráfico 1. Despachos al consumo interno desde Enero 2015 a Julio 2016 (en hectolitros).


La cosecha de uva del 2016 es la más baja en diez años. Se han cosechado 17.444.977 quintales contra 24.155.712 en 2015, lo que implica una caída del 27,8%. Esta situación pone en jaque a los pequeños productores que se ven casi obligados a vender su producción a precios que no pueden cubrir sus costos, mientras que los grandes tienen más espaldas, más acceso al crédito y se balancean mejor.

Desde CEPA señalan que “la rentabilidad de los productores es negativa en $4.427,60 por hectárea en el modelo que no posee caída de producción, y de $13.007,60 en el caso de una merma de 27% en la cosecha”, y advierten que esta situación, de no ser atendida en el corto plazo, podría “generar quebrantos” que elevarían –aún más– los niveles de concentración en la tenencia y/o producción de viñedos.

Peras y manzanas (Valle de Río Negro)

La situación que viven los productores de peras y manzanas alcanzó gran visibilidad cuando, hace algunas semanas, expusieron sus reclamos y demandas en plaza de mayo en lo que se conoció como #frutazo. La realidad es que el sector atraviesa un momento crítico ya que, contrariamente a lo que planificó el gobierno, la devaluación de diciembre y la liberalización de las exportaciones no dinamizaron al sector. Tanto Brasil como Rusia –principales compradores de Argentina- redujeron abruptamente su demanda: “Las exportaciones a Rusia en el primer semestre experimentaron una merma de 54,8% respecto de 2015” mientras que las exportaciones “a Brasil mostraron una contracción de 15,76%”.

Gráfico 2. Exportaciones Peras y Manzanas. 1° Semestre 2014, 2015 y 2016


Ante este nuevo escenario, los productores le reclaman al oficialismo un plan B que, hasta el momento, no aparece.

Además, pese a que hasta el momento no son cantidades significativas, preocupa la creciente llegada de peras y manzanas importadas. Como indica CEPA “si bien los montos son reducidos, su crecimiento no es menos preocupante dado el serio problema que yace en la debilidad de la demanda externa e interna. En el primer semestre del 2016 se importaron 157 toneladas de peras y manzanas contra 23 de igual período de 2015. Esto implica un crecimiento del 582%.”

En sintonía con los reclamos que el pasado miércoles se escucharon en el #verdurazo realizado por la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), los productores de fruta de pepita también experimentan las problemáticas de un sector fuertemente concentrado. CEPA señala que “los productores de frutas de pepita que poseen hasta 50 hectáreas representan 95,2% de la cantidad total de productores, pero sólo concentran 55,9% de la superficie declarada. Mientras que los productores de más de 50 ha representan 4,8% en cantidad y concentran 44,1% de la superficie declarada”. Esta situación profundizó durante el primer semestre los incrementos de las brechas entre los precios pagados a los productores y los precios de góndola. En noviembre de 2015 el precio de la manzana en góndola era 1,76 veces el precio pagado al productor. En cambio, en julio de este año es 2,56 veces.

Complejo lácteo

Desde los primeros meses del 2014, cuando comenzó la crisis láctea mundial, el precio internacional de leche en polvo –principal productor lácteo de exportación argentino– ha descendido un 58%. Las fuertes lluvias que sufrieron las cuencas lecheras de Entre Ríos, Sur y Centro de Santa Fe, Noreste de Córdoba y Villa María, no hicieron más que agravar la situación, generando así la menor producción en los últimos cuatro años.

Gráfico 3. Producción primaria de leche 2013-2016 (en miles de litros) – Comparación primeros siete meses 2013/2016


A partir de febrero de este año, se modificó el régimen de compensaciones que en el 2015 alcanzaba a los pequeños productores. La diferencia entre la política de compensaciones implementada durante el kirchnerismo y la actual es que ahora “se extiende el subsidio a $0,40 por litro de leche por los primeros 3.000 litros a todos los productores, sin discriminar por su escala de producción, cantidad de vacas o extensión de la unidad productiva. Sin incentivar la producción, esta compensación habilita la transferencia de recursos a grandes productores, quienes obtienen una mayor participación sobre el total de subsidios otorgados al sector.” De esta forma, se favorece el proceso de concentración en la producción primaria de leche.

Orlando Marino, de la FAA, denuncia que “la plata que nos falta a los productores está en la cadena”. En el mismo sentido, Juan Manuel Otero de la Agrupación de Tamberos Argentinos destacó que “hay sachets de leche descremada que se cobran entre $14 y $15 cuyo costo para la empresa que los produce es de $2”.

El informe de CEPA también resalta que la devaluación generó un importante aumento de los costos para los productores del sector lácteo y que los aumentos en los precios que ellos cobran no han acompañado ese margen de incremento. El maíz, utilizado para alimentar al ganado, es el insumo que más aumentó y parece ser que la única estrategia del Gobierno será esperar por la vasta cosecha de los EE.UU., que haría descender el precio internacional del maíz.

Complejo porcino

Algo muy similar sucedió con el complejo porcino: la devaluación aumentó los costos y la quita de retenciones al maíz potenció los incrementos. De la misma forma que con el sector lácteo, la estrategia oficial parece ser no intervenir y aguardar porque la cosecha de maíz estadounidense haga descender el precio internacional de este insumo.

El consumo de carne porcina en el país viene experimentando una suba constante desde hace casi 15 años. Tal es así que, a nivel per cápita, el consumo estuvo cerca de triplicarse del 2002 a esta parte. A la par que aumentó la demanda interna, creció también la producción en el país, por lo que se redujeron las importaciones y se llegó a poder abastecer el mercado interno con producción local. Sin embargo, a partir de este año la tendencia cambió y en los últimos meses ha habido un aumento significativo de las importaciones provenientes de Dinamarca, Brasil y España.

Complejo avícola

El consumo de pollo ha venido creciendo desde el 2002, pasando de 18kg por habitante por año (promedio) a 43kg por habitante por año en 2015. Sin embargo, en lo que va del 2016 el consumo de carne avícola ha caído 7%, ubicándose en 40kg por habitante por año.

Pero la caída del consumo no es la única preocupación para los criadores de pollos. Ellos también sufrieron importantes aumentos en sus costos producto de la devaluación: “el problema hoy es que hay insumos que deben pagar para mantener la granja que están en dólares y provienen de Brasil y de Holanda. Se trata de calefactores, comederos, bebederos y cortinas”.

El precio del maíz, fundamental para esta industria, también reflejó el impacto devaluatorio y de la quita de retenciones incrementando su valor un 125%. Al mismo tiempo, el precio del kilo de pollo subió apenas 18%.

Como consecuencia de la caída del consumo interno y del aumento del maíz y de los costos en general, la producción de carne aviar disminuyó 7,5% durante el primer semestre del año, comparándolo con el mismo período del año 2015 “totalizando 917mil toneladas versus las 991mil toneladas en 2015”.

Gráfico 4. Faena de pollos por provincia (millones de toneladas)


Sector citrícola

El sector de los cítrus es una de las tantas producciones regionales que sigue con la tendencia importadora, que aumentó en un 660 por ciento al comparar el primer semestre de 2016 con el mismo período de 2015, mientras que las exportaciones registraron un aumento ligeramente superior entre años, al incrementarse en apenas un 0,72 por ciento, señala el informe del CEPA.

Reclaman un plan b

Los productores lácteos, de frutas, de verduras, de flores y de hortalizas se manifestaron frente a la Casa Rosada en los últimos meses. Sus pedidos son numerosos y heterogéneos pero conservan un punto en común: lo que están diciendo al manifestarse es que el “plan A” del gobierno no funcionó. Restará ver si en el oficialismo escuchan, aceptan el error y plantean nuevas medidas o conservan el espíritu del ministro de agroindustria, Ricardo Buryaile, quien esta semana ninguneó el reclamo de los trabajadores rurales que se manifestaron en la plaza de mayo.

Martín Sosa, NuestrasVoces.com.ar

jueves, 22 de septiembre de 2016

La convivencia del gobierno PRO y los empresarios.


Cuando un candidato con pasado empresarial llegó al gobierno, políticos y economistas imaginaron un cambio veloz en el clima de negocios. Hubo pronósticos de “lluvia de inversiones” y un “segundo semestre” de crecimiento. Ocho meses después de asumir, Macri se queja por la demora y la desconfianza de los inversores. Los capitanes de la industria especulan, los pequeños y medianos esperan la reactivación. Todos quieren saber qué pasará en las elecciones del año próximo. Una crónica para entender cómo piensan el empresariado de la Argentina macrista.

—Creo que es hoy, es aquí y es ahora el momento de poner todo lo que tenemos, porque tenemos hijos, tenemos nietos. Valoramos la energía positiva que hay en el mundo y que también encuentro en Argentina, pero lamentablemente también encuentro dudas. Hoy acá hay gente que ya puso primera y otra que todavía está pensando, está dudando, pero este es nuestro país, es el lugar donde vivimos, es el lugar que amamos, es el lugar por el que queremos luchar y la manera que tienen ustedes de luchar es invirtiendo, esa es la capacidad que Dios les dio. El ex empresario de la industria automotriz y del correo privado, ahora convertido en Jefe de Estado, también les pidió aquella vez a sus ex colegas que cuidaran el empleo y los precios. Eran días de inflación alta, los comienzos del “tarifazo” y se conocían datos sobre la destrucción de puestos de trabajo. Tres semanas después del encuentro frío, protocolar, en la Quinta de Olivos, desde la Casa Rosada llamaron de urgencia a los empresarios. En el Congreso avanzaba una “ley antidespidos”. Macri quería que los empresarios firmaran un compromiso para evitar despidos por 90 días. El empresario que almuerza en Puerto Madero fue a la Casa Rosada, puso la firma donde le indicaron y se sentó en el Salón Blanco a escuchar al Presidente.

 —Que a las tres semanas te vuelva a convocar, para pedirte que no despidas, te genera incertidumbre. Al empresario le preocupan tres temas: la escalada de inflación, la caída de la capacidad de consumo y la inseguridad jurídica y ciudadana.

 —Hay voluntad de que le vaya bien a Macri. Si mirás el largo plazo, entendés que vamos a mejorar. El tema de la inversión es así: si estás en el baile, bailás. Y si no estás, esperás. Nosotros invertimos, y lo hacemos por necesidad, para ampliar la cuota de mercado, para modernizar la infraestructura, y no invertimos más por la falta de reglas de juego claras. Antes de dar por terminada la charla, el hombre dice que el diálogo con el Gobierno es bueno, pero que se progresa lento en los temas. Dice también que en el gobierno hay buenos slógans pero falta política, que hay descoordinación entre las áreas técnicas y políticas y que el país enfrenta las “imposibilidades de siempre”.

—El empresariado esperaba cambios más rápidos. Esperaba al Macri que votaron.


En el mundo de las Pymes, donde se crea la mayoría del empleo privado, también están atentos a los tiempos políticos, aunque el pulso económico se toma día a día. 

Fernando Solari, fabricante de los cepillos de dientes y peines Jabalí y Ailatti, recibió una llamada de un grupo de cuatro empresarios pyme italianos que querían venir de inmediato a la Argentina de Macri para hacer inversiones. 

 —Ellos pensaban que la reversión de Argentina iba a ser automática. Macri vendió eso afuera. “¿En qué invertimos?”, me preguntaron. Yo les conté que no todo era color de rosa. Las medidas que ahora salen para las pymes debieron haberse tomado antes que el tarifazo -dice Solari. Charla mientras camina por la planta de 600 metros cuadrados, ubicada en Campana. El empresario se mueve entre cajas de productos que angostan los pasillos que dejan las máquinas. Allí trabajan cinco empleados que fabrican 300.000 cepillos de todo tipo por mes. 

Los cuatro italianos postergaron su viaje para agosto. 

 —Yo les dije: “Si esto no explota en el primer año, entonces va a funcionar”. Acá hay un problema de confianza con respecto a qué va a pasar. La gente está esperando. En Campana, a Solari le dicen “Tomate”. Es un hombre conocido. Lo quieren o lo odian, dice. 

 —El empresario chico siempre quiere progresar. Pero las reglas no son claras. Hay cepillos de afuera que vienen por debajo del costo. Ante eso, si hago patria, me fundo. Entonces yo viajo a China, traigo cepillos y pongo un centro de distribución con dos personas. No está en mi naturaleza hacerlo, pero tengo que pagar las cuentas. Las inversiones están planificadas, pero muchas están paradas. Igual yo invertí este año 1,2 millones de pesos en una máquina porque tenía los pesos y me quemaban. El plazo fijo o las Lebac pagan menos que la inflación. Claro que también pensé en meter ese millón en un plazo fijo y que me dé 30.000 pesos por mes, que es lo mínimo que me cuesta un empleado. Yo tengo que pagarle el sueldo así se enferme o me corten la luz. Acá me falta electricidad: no tengo la potencia que tendría que tener y por eso uso un tercio de mis máquinas. Y la factura se me triplicó, de 6.000 a 18.000 pesos por bimestre. 

A mitad de año, cuando Solari fue a ver a un mayorista de Once, Casa Jujuy, se le encendió la luz de alarma: quedó sorprendido por la cantidad de productos importados en oferta. Le trajo recuerdos de hace 15 años. 

Hace tres años, el empresario campanense compró la marca Jabalí, que era su cliente y estaba en quiebra. Lo cuenta mientras exhibe con orgullo una máquina mecánica de hace 25 años a la que le insertó una computadora para automatizar su funcionamiento 

 —Nueva salía 250.000 euros. Con ingeniería y ganas la hice por 5.000.


Solari tiene otros negocios. Es copropietario de Multiscrap Operation, una compañía de tratamiento de residuos sólidos de Campana, en la que trabajan 12 empleados; y de Eittor, una firma que trata residuos líquidos en la vecina Zárate y que da trabajo a otros 19. Además, en Mendoza cuenta con 22 hectáreas de plantaciones de tomate y una planta en la que los tritura y enlata. Allí se emplean 16 personas. Pero su atención se centra en los cepillos de pelo y dientes. Quiere ir reemplazando la vieja marca Jabalí por Ailatti y Maua y ganar ventas en almacenes, farmacias, perfumerías y hoteles alojamiento.

—Mirá, estos son kits de cepillo de diente y pasta para telos. Saco 1.500 por hora. ¿Ves? Estas cerdas no te duran más que tres o cuatro cepillados.

Solari prefiere esos clientes a los grandes supermercados.

—Carrefour y compañía te terminan usando de forro.

Mientras sube una escalera que conduce al segundo piso de la planta, Solari dice que conoce 80 países y que el mejor es Argentina.

—Yo podría tener mi fábrica en San Pablo. En Suiza, con estas situaciones de altibajos que hay acá, fundís a toda la familia. Pero Argentina te da otras oportunidades. En 2001 yo la pasé excelente porque vi un nicho de negocio. Yo no le tengo miedo a los vaivenes. Miedo le tengo al cáncer. No cambio de actitud porque cambie el gobierno.

Solari quiere mejorar sus máquinas para producir más y mejores cepillos, aunque reconoce que con la planta actual podría triplicar la producción si trabajara tres turnos por día, en lugar de uno. También pretende mudar la planta: necesita diez millones de pesos.

—El pyme nunca tiene plata. Por eso yo me voy hasta Rumania a buscar máquinas. Los que piensan en invertir van a invertir porque si no te comen los de afuera. El problema es la inseguridad sobre el rumbo económico. Hay incertidumbre por la inflación, la materia prima no vale lo mismo.

Solari votó a Macri, pero solo en la segunda vuelta.

—Lo veo pro empresa multinacional. Si no, lo hubiera votado en primera.

Ailatti, como se llama la empresa, viene manteniendo sus ventas, pese a la recesión. La fórmula de Solari es no parar ni un segundo.

—Estoy haciéndole el doble de kilómetros a la chata, hoy tenés que estar al pie del cañón.

Solari comenzó con un café rápido en la casa de su madre, antes del amanecer. Su esposa está de viaje en Europa. Después sube a la chata, una Toyota Hilux, y se reúne con clientes.

—Antes recorría tres mil kilómetros por mes visitando clientes; ahora, seis mil. Yo no conozco otra realidad que levantarme a las 6 de la mañana a trabajar.

El empresario pyme dice que el producto que fabrica, el cepillo, es de consumo masivo, pero no básico.

—La gente estira el uso del cepillo. Pero lo que sí estoy vendiendo más es tomate porque la gente está cocinando más guiso.

***

Cuando cumplió seis meses en el poder, el 10 de junio, el Ministerio de la Producción aseguraba, mediante avisos y comunicados, que ya estaba llegando la ansiada inversión, y que no estaba retrasándose, como decía la prensa. Contabilizó anuncios de desembolsos de 40 empresas locales y extranjeras por 15.341 millones de dólares. Página/12 le respondió con papeles del desaparecido Ministerio de Industria del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner: el 62% de esos anuncios ya se habían formulado en la anterior gestión.


El.Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó a mitad de año que en el primer trimestre la inversión en construcción y maquinaria en Argentina había caído 3,8% respecto del mismo período de 2015. Al mismo tiempo, el centro de estudios de Orlando Ferreres, exviceministro de Economía de Carlos Menem, calculó que la baja inversora se extendía hasta mayo, aunque a menor ritmo, del 0,9%, y acumulaba así un descenso del 3,7% en los primeros cinco meses de 2016. El informe de Ferreres, no obstante, dejaba espacio a una cauta esperanza: “Esta trayectoria podría modificarse en lo próximo, según se desprende de los mayores permisos para la construcción. La inversión en equipo durable de producción ha comenzado a recuperarse, ofreciendo un factor alentador en vistas de incrementar el potencial productivo del país. Si bien esto no basta para hablar de un cambio de tendencia, las perspectivas en una economía que comienza a operar sin las restricciones que pesaban sobre ella son alentadoras”.

Esa ilusión precavida es la que mantiene otro alto ejecutivo de esas 100 grandes empresas de Argentina que estuvo en Olivos y un par de veces en la Casa Rosada. Acepta hablar en su despacho con vista al Río de la Plata. Si es con nombre, respuestas “caseteadas”; bajo anonimato, promete sinceridad. Es un industrial y su compañía está haciendo inversiones que en cifras suenan millonarias, pero son las que ha ejecutado en los últimos tiempos, para mantener la competitividad.

—Hoy se retrasan inversiones por el enorme desorden que hay. El nuevo gobierno se encontró con millones de dólares de deuda oculta. Lo que decidió está en la dirección correcta. Se resolvió el problema de los holdouts (fondos buitre y otros acreedores que habían rechazado las reestructuraciones de deuda de 2005 y 2010), se resolvió el cepo cambiario y hoy cuesta mantener el precio del dólar. Tenías el sector del campo en quiebra y hoy está de vuelta en marcha. Tenías subsidios altos a las tarifas de servicios públicos, y en ese cambio estás más retrasado. Hiciste el ajuste y no pudiste ir a fondo por los amparos judiciales. El día en que ordenes esto las empresas del sector van a estar en condicionales de salir a la cancha. Por ahora falta un marco regulatorio. Antes no venían a invertir por el riesgo político muy alto. Hoy eso está resuelto, hay más propensión a tomar riesgo en Argentina. Tenés la posibilidad de que vuelva al poder el peronismo en 2019, o antes, si Macri pierde las legislativas del año próximo, pero ya no será el populismo que había. Creo que el ciclo populista ha terminado.

El empresario manufacturero dice que “hasta en Nigeria hay inversión extranjera”. Cuando se le pregunta si ese tipo de capitales ha traído el desarrollo a ese país, dice:

—En 30 años de trabajo sostenido a favor de la inversión en México o Colombia, con política tributaria y rentabilidad muy buenas, no acompañó el desarrollo social. En Argentina necesitás hacer política de contención para que la gente no la pase mal. Tuviste ruido porque el Gobierno minimizó la inflación y algunos opositores salieron a pegarle antes de lo previsible… Tienen el síndrome de abstinencia del poder.

El industrial cuenta que sus amigos le dijeron que blanquearán capitales ocultos a partir del perdón fiscal que el Gobierno instrumentó en agosto. ¿Y él? No, él dice que tiene todo en blanco.

—El blanqueo va a ser clave. Van a entrar muchos porque es muy difícil manejar plata negra. Desde que en el mundo empezaron a investigar en 2001 el financiamiento del terrorismo es más fácil detectar la guita del narco y la corrupción.

***

El auténtico “capitán de la industria” argentina, Paolo Rocca, dueño del grupo Techint, almorzó el 18 de mayo en el Sheraton de Córdoba con 21 empresarios de la Unión Industrial de esa provincia. Había viajado al centro del país para presionar torcer la decisión del gobernador cordobés, el peronista Juan Schiaretti, que quería comprar tubos de acero chinos, y no de su empresa Tenaris Siderca, para construir un gasoducto.


Rocca aprovechó para escuchar de primera mano el estado de situación de las fábricas cordobesas, muchas de ellas clientas de otra siderúrgica de Techint, Ternium Siderar. Más de la mitad se mostró pesimista por el nivel de actividad. Los autopartistas le contaron del parate que estaban sufriendo. Los industriales de otros sectores le relataron los altos costos de la tasa de interés para sacar préstamos. Rocca les preguntó:

—¿Cuántos de ustedes van a invertir este año?

16 de 21 levantaron la mano. Los autopartistas dijeron que pondrían dinero porque Nissan ya había anunciado, un año atrás, que invertiría 600 millones de dólares para instalarse en la Argentina. Un fabricante de maquinaria agrícola destacó que en la última edición de Expoagro, la feria que organizan Clarín y La Nación, la facturación de su sector se había quintuplicado respecto del año pasado. Un empresario del rubro indumentaria se mostró confiado en que Estados Unidos presionaría para evitar que China consiguiera a fin de año el status de economía de mercado, una condición con la que lograría reducir las barreras comerciales que le imponen los otros países a sus productos por dumping (competencia desleal por venta a un precio por debajo del costo).

—Para cualquier industrial, tener que reducir el plantel es algo que mezcla dolor con profunda frustración —dijo Rocca. Y contó que en la planta de tubos de Tenaris Siderca en Campana mantenía suspendidos a 1.200 operarios por la caída del precio internacional del petróleo. También dijo que la constructora de su grupo tiene expectativas en las licitaciones que el gobierno de Macri inició para mejorar rutas y ferrocarriles y en los proyectos privados para dotar de infraestructura a la formación de gas y crudo no convencional Vaca Muerta.

En las reuniones periódicas que se celebran en la Cámara de Industria y Comercio Argentino Alemana los ejecutivos suelen repetir que invertirán, pero se preguntan por el “largo plazo”. En su comisión directiva y su consejo asesor hay representantes de Siemens, Henkel (el fabricante de la Pritt), la transportadora marítima Hamburg Süd, la petrolera Wintershall, la autopartista Robert Bosch, Volkswagen, el correo DHL, Mercedes-Benz, Deutsche Bank, Commerzbank, la fabricante de maquinaria agrícola Claas, Bayer, la informática SAP, el laboratorio Merck, BMW, Lufthansa, Orbis, la química Lanxess, la empresa de logística Schenker, la aseguradora Allianz y BASF, entre otras empresas.

Una alta ejecutiva de estas grandes compañías alemanas acepta tomar un café en su despacho. Para hablar de política, el anonimato es regla.

—Todas están analizando con sus casas matrices las posibilidades de inversión, pero quieren esperar este año a ver qué pasa. El Gobierno tomó decisiones alentadoras, pero una decisión de inversión depende también del sindicato, los salarios, las tarifas, la situación social. Mi duda es el tamaño de la inversión y qué pasará en el largo plazo. Venimos de años difíciles.

La ejecutiva dice que con la liberación del cepo, que permite repatriar utilidades a la casa matriz e importar, las inversiones tarde o temprano van a venir. Pero siempre hay un pero: si no hay cambios en las reglas de juego.

Macri viajó a principios de julio a Alemania para reunirse con su primera ministra, Angela Merkel, y con empresarios de este país poseedor de la cuarta mayor economía del mundo, después de Estados Unidos, China y Japón. Pero los alemanes se hacen esperar.

—Las inversiones no se deciden de un día para el otro. Nuestras inversiones se desarrollan a lo largo de dos o tres años. Nuestra última gran inversión fue en el periodo 2006-2009. Tenemos planes. Hoy ya estamos invirtiendo, y eso no depende de que Macri haya llegado al poder. Primero vemos que el proyecto sea rentable. Segundo, qué beneficios nos pueden dar. Por ejemplo, si podemos importar maquinaria sin arancel, rebajas de ingresos brutos, de cargas sociales. Tercero, vemos cómo está el mercado. Vemos qué capacidad ociosa tenemos, cuándo lanzamos nuestro último producto. Si llegamos a diciembre y hay intenciones de invertir más, entonces sí la casa matriz nos empezará a preguntar sobre la gobernabilidad y el futuro político de Macri.

***

Entre las casas bajas de Lomas del Mirador se levanta un edificio azul de tres pisos que ocupa toda la manzana. Es la fábrica Dimare, la que fabrica los juguetes Rasti, Blocky, Bimbi y Armatron. En la segunda planta, cerca del showroom donde armaron una Plaza de Mayo con bloquecitos de Rasti, están los salones de reuniones. En una de ellas se juntaron en marzo último Antonio Dimare, el inmigrante italiano que fundó la empresa en 1972, y sus cinco hijos, Daniel, Fabián, Sergio, Gabriel y Sabrina, todos ejecutivos y accionistas de la sociedad.


—Vamos a tener que dejar de producir a la noche, vamos a operar de 7 a 16, ¿ok? —planteó uno de los hermanos.

La fábrica llevaba diez años trabajando las 24 horas. El depósito estaba lleno de pallets con cajas de juguetes terminados. Se habían sobrestockeado porque las ventas entre diciembre y marzo se desmoronaron un 60%.

—No hay plata para pagar al personal, ya quemamos las reservas. Vamos a tener que hacer un aporte de capital para pagar los sueldos —comentó otro hermano.

Los Dimare se pusieron de acuerdo. Suspendieron los planes de inversión. Despidieron a dos empleadas. Mantuvieron a otros 85 fijos y 20 contratados. Las echadas denunciaron discriminación y persecución por protestar debido a las enfermedades que, dicen, les provoca el alto ritmo de producción. En la planta de Dimare se ven muchas operarias: pesan las bolsas que las maquinarias llenan con bloques y les agregan o quitan piezas si es necesario.

—Acá bailás la música que te tocan los políticos y así decidís si producís todo acá o complementás con lo importado -dice el director de marketing de la firma, Daniel Dimare, sereno, vaso de agua en mano, suéter azul y camisa roja, en su despacho lleno de rastis y con vista a los chalets de esta localidad del partido de La Matanza.

Dimare explica que su fábrica no es una multinacional con capacidad para mudar la planta a otro país. Que una gran empresa, ante un contexto de retracción económica, muda la filial a otro país.

—La pyme piensa en la familia. Si ponemos una planta en Brasil, desarmamos nuestra familia.

Antonio Dimare creó la empresa de juguetes cuando tenía 19 años. Tres años más tarde, en 1975, lanzó la primera marca propia, Plastiblock. Después crearía Blocky y Bimbi. En 1990, con la apertura de las importaciones decidida por Menem, dejó de producir y se dedicó a la importación. Con la devaluación de 2002 los precios de los juguetes extranjeros se fueron por las nubes y entonces los hijos de Dimare, que ya estaban al mando de la empresa, empezaron a revolver máquinas viejas y volvieron a fabricar Blocky y Bimbi. Como les fue bien, pensaron en comprar la marca Rasti, muy popular en Argentina hasta los ‘80. Pero para eso debían recuperar las matrices alemanas de los años ‘60 y ‘70 con que se fabricaban. En 2006 las encontraron en Brasil. Llevaban tres décadas en desuso. Las pusieron en marcha

—Sabíamos que teníamos que evolucionar el juguete para que le gustara a los chicos de hoy. El IAE (escuela de negocios de la Universidad Austral) estudió nuestro caso porque recuperamos una marca, le pusimos el mismo sentimiento, pero la hicimos atractiva en la sociedad del iPhone –dice Daniel Dimare-. También decían que Lego estaba a punto de desaparecer en 2003, pero se recuperó, a la par de la tablet, porque los padres también quieren que sus hijos jueguen con juguetes físicos.

Entre 2007 y 2015, el mercado argentino de juguetes creció en unidades vendidas un 33%. Dimare, al mismo tiempo, se expandió el 188%. Con un crédito subsidiado del Bicentenario, de los que dio el gobierno de Cristina Kirchner en 2010, los Dimare construyeron su actual planta y reemplazaron las máquinas antiguas por nuevas. La fábrica se inauguró en 2012 con 8.000 metros cuadrados y el año pasado sumaron otros 1.000. A la vez que se expandía el mercado interno, la firma también sufría contratiempos: en 2014 Mattel, la multinacional dueña de Barbie, les dejó de comprar productos para México, Colombia, Perú y Chile. Les dijeron que estaban demasiado caros tras años de inflación. Las exportaciones de Dimare pasaron de representar el 15% de su facturación al 0% actual. Ahora se agrega la caída de la demanda interna y la nueva apertura de las importaciones: el primer semestre del año, el ingreso al país de juguetes creció un 38% en cantidad de kilos y un 25% medido en dólares.


Daniel Dimare sigue su camino por los pasillos de la fábrica. En el sector de la línea de montaje saluda una por uno a los empleados. 

—Tiene que haber importación, pero no que ocupe todo el mercado, un 30% de suba asusta. ¿En vez de producir, habrá que importar de China? Dicen que viene Hasbro a comercializar acá de forma directa… Eso te ayuda, porque hace que el rubro se eleve, hunde al producto barato, te estimula a mejorar, no podés seguir haciendo lo mismo que hace diez o treinta años. 

Los Dimare tienen muchos planes de inversión, pero ralentizados o congelados. Quieren comprarle una plataforma al portal de comercio electrónico eBay para vender a las jugueterías. Están buscando financiamiento para mejorar la matricería y el diseño de los Rasti, mientras desarrollan un prototipo para automatizar su producción y dejar de armarlos de forma manual. Este año invirtieron en el desarrollo de aplicaciones de celulares y dispositivos de los juguetes para que unos y otros interactúen. Ansían que se reactiven los créditos fiscales, suspendidos con el cambio de gobierno en diciembre, para capacitar a sus ejecutivos. Dimare destaca que está reactivándose el Fondo Tecnológico Argentino (Fontar), que presta a proyectos de modernización productiva. También esperan que el Gobierno lance algún programa de préstamos subsidiados para que puedan desarrollar un sistema informático que centralice toda la información de los clientes. Quieren capacitar a los vendedores de jugueterías porque consideran que muchos de ellos “no son muy profesionales”. 

Los Dimare ya venían preparándose para la apertura de la importación. La preveían ganara quien ganara las elecciones. Entre septiembre y noviembre de 2015 viajaron a Brasil, Chile y Colombia para volver a exportar porque pensaban que la devaluación los iba a dejar un 60% más competitivos. La inflación, que ya alcanza al 47% anual en la ciudad de Buenos Aires, rebajó ese cálculo a menos de la mitad. 

—Estamos preparados para el momento en que todo mejore. Pero si el mercado se cayó el 60%, ¿qué vamos a encarar? Hay que ver si en 2017 viajamos para importar juguetes o comprar tecnología. Están aumentando los costos y sin programas del Estado la tasa del crédito es excesiva. Cuando ves el estímulo, te animás a invertir, no pensás en comprar un avión. 

Alejandro Rebossio, Revista Anfibia.

martes, 20 de septiembre de 2016

Marcos Peña en Wall Street: "...no quieren más Kirchner en Argentina... dejamos atrás el populismo".


Siun funcionario PRO se muestra obsesivo y remanido en su discurso ese es Marcos Peña, el jefe de Gabinete que, incluso a nueve meses de gestión, continúa hablando del kirchnerismo, sobretodo en el exterior.

Este lunes (19.09.2016) en Nueva York dijo que "la Argentina tiene un rol muy importante que jugar en el mundo" y que "estamos aquí porque no quieren más Kirchner en Argentina y porque representamos la democracia y el mercado abierto" .

Peña, al disertar en Wall Street de un seminario que organizó el diario Financial Times sobre "La Nueva Argentina", señaló que "es de gran ayuda cuando uno ve las diferencias, cuando uno lo compara lo que fue este año con el año pasado" y en este marco menciono el foro que recientemente se realizó en Argentina (mientras se realizaban las audiencias públicas que resisten el tarifazo de gas). "Somos conscientes que tenemos que construir confianza y eso se hace cada día", analizó.

"Estamos aquí porque no quieren más Kirchner en Argentina y porque representamos la democracia y el mercado abierto. Dejamos atrás el populismo. Creemos que lo que paso en Argentina es bien interesante para otros países. Ahora el sentimiento en Argentina es la esperanza", afirmó, en un perfecto inglés.

Anticipó, al hablar sobre las elecciones legislativas del año próximo, que en el espacio de Cambiemos "estamos confiados en consolidar la idea del cambio el próximo año", al tiempo que mencionó a la nueva generación política y, luego de denostar al kirchnerismo, apostó a que "no importa qué partido político gobierne en Argentina, sigamos integrándonos al mundo para que haya menos pobreza en el país".

Macrilandia: El regreso del FMI.


La Argentina vuelve a someterse a la revisión de su economía en el marco del artículo IV del estatuto del FMI. El Gobierno piensa que de ese modo facilitará la reducción de la tasa de interés de la nueva deuda. La misión tiene un maratón de reuniones hasta el miércoles próximo.

Los técnicos del Fondo Monetario Internacional comenzaron ayer su agenda de reuniones en el marco de la revisión de la economía nacional que prevé el artículo IV del organismo. La última vez que el FMI había jugado ese papel fue a mediados de 2005. A partir de allí el kirchnerismo canceló la deuda del país con la institución de crédito y frenó las visitas de auditoria para evitar que se amplifique la usina de pensamiento ortodoxo que trajo en el pasado inmediato consecuencias nefastas. En su afán por reinsertar a la Argentina en el círculo mimado por el establishment global, el Gobierno estrechó lazos con el FMI.

“Esta semana, después de 10 años, está visitando el país una misión del FMI para cumplir con el Artículo IV, como ocurre en cualquier país normal. Queremos volver a ser parte del mundo y cortar con el aislacionismo”, dijo el presidente, Mauricio Macri, desde Nueva York, a la espera de la Asamblea General de las Naciones Unidas. “Estamos reconstruyendo la relación con la Argentina”, señaló el jefe de la misión del Fondo, el economista Roberto Cardarelli, luego de una reunión que mantuvo en la sede de la Unión Industrial Argentina (ver aparte).

La relación con el FMI no estaba totalmente cortada. De hecho, en los últimos años los técnicos del organismo vinieron al país varias veces y se reunieron con las autoridades de ese momento del Indec para analizar las estadísticas oficiales, luego de la moción de censura sobre el índice de precios al consumidor y el PIB que aplicó el Fondo. Sin embargo, esta visita es un salto hacia adelante en el vínculo.

El primer efecto del acercamiento al FMI es de naturaleza política. “El Fondo es la expresión de la derecha en el sistema financiero, tiene un discurso ordenador. Es como los viejos clubes de la élite que exigían para ingresar saco y corbata. Si no tenes, te lo prestan aunque te quede mal”, graficó el economista Arnaldo Bocco. El saco y la corbata es la auditoria del artículo IV. Bocco fue director del Banco Central y presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE). También se desempeñó como director del Banco Ciudad por la oposición al delarruismo porteño en los 90 y contó una anécdota ilustrativa sobre el rol de los organismos financieros en ese momento. “En 1998 el gobierno porteño de Fernando de la Rúa le hacía decir al Banco Mundial que había que privatizar el Banco Ciudad. No sería raro que el Fondo diga cosas que el gobierno de Macri quiere instalar. De todas formas, el FMI también tiene que ser cuidadoso porque sufrió un gran desprestigio después de no haber previsto el estallido de la convertibilidad”, indicó.

El italiano Cardarelli revisará durante una semana los números de la economía, la metodología del nuevo IPC y del cálculo del PIB y mantendrá encuentros con los integrantes del gabinete económico: Alfonso Prat-Gay (Hacienda y Finanzas), Francisco Cabrera (Producción), Jorge Triaca (Trabajo) y Federico Sturzenegger (BCRA). También se reunirá con el secretario de Finanzas, Luis Caputo y el titular del Indec, Jorge Todesca. El cierre de la misión estará a cargo de Alejandro Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del FMI, los días 27 y el 28 de este mes. En ese momento quedará perfeccionada la vuelta del país a las revisiones del artículo IV.

En el Gobierno esperan que el informe del Fondo tenga en general un tono amigable, con elogios sobre el pago a los fondos buitre, el levantamiento de las restricciones a la compra de dólares y al flujo de capitales. Difícilmente hable del blanqueo de capitales, que no viene cumpliendo con las expectativas oficiales. Por el lado del debe, el FMI desempolvará el viejo recetario que aplica en todo el mundo pero tenía hace tiempo guardado para el caso argentino. Advertirá que el Gobierno debe insistir en el “fortalecimiento” de la posición fiscal, es decir, en bajar el gasto público. También pondrá el foco sobre la inflación. Los funcionarios del Fondo se reunirán además con economistas y dirigentes de la oposición. A fin de mes, Werner cerrará su visita al país en el seminario anual de la ultraliberal FIEL.

Como el país no busca en el corto plazo financiamiento del Fondo, las recomendaciones del organismo tienen un carácter simbólico. Implicarán para el Gobierno otra voz de legitimación de su política económica, de manera similar a cómo funcionó el Foro Económico para atraer inversiones, donde los empresarios celebraron las medidas del macrismo. Si el Fondo insiste en la necesidad de mejorar las cuentas fiscales, el Ejecutivo contará con un nuevo aval para encarar ese camino. La revisión del artículo IV permitiría que el Fondo levante en noviembre la moción de censura que afecta a las estadísticas oficiales.

En términos estrictamente económicos, el Gobierno sostiene que a partir de someterse al artículo IV y el aval definitivo a las estadísticas oficiales bajará en alguna medida el costo del financiamiento para la Argentina en el exterior. La economista Marina Dal Poggetto, del Estudio Bein, explicó a este diario que “la revisión del artículo IV se hace en todos los países. Mientras no se apele al financiamiento de parte del Fondo, no creo que ese informe tenga consecuencias sobre la tasa. En un mundo de tasa cero, Argentina todavía paga una prima de riesgo por sobre economías vecinas. Esa prima se irá achicando pero no me parece que el artículo IV tenga que ver”. Bocco agregó que la revisión puede destrabar algún crédito desde el Banco Mundial o el BID y mejorar las perspectivas de colocación de las reservas del BCRA en bancos europeos.


Hacer el amor con el FMI

El regreso de las auditorias anuales del FMI tiene una carga simbólica y política debido a la traumática historia que une a la Argentina con ese organismo financiero multilateral. Simbólica por lo que ha significado la acción del Fondo como entidad tutelar de la economía. Política por la relación de subordinación de gobiernos mendigando paquetes financieros de auxilio para garantizar el pago a los acreedores con estrategias de ajuste, hasta que a comienzos de enero de 2006 se canceló la totalidad de la deuda con ese organismo para quitar su bota opresiva sobre el país. Hoy, en cambio, el regreso del FMI en términos económicos no significa ningún retroceso ni alteración de las actuales condiciones económicas. No lo es porque la orientación económica del gobierno de Mauricio Macri coincide con las recomendaciones habituales del FMI en la necesidad de instrumentar una política de ajuste, desregulación, privatización y apertura comercial.

La cuestión central no es el desembarco de un grupo de tecnócratas de Washington, recibido con entusiasmo por diferentes actores económicos y políticos, incluso por sectores que serán víctimas del neoliberalismo que postula, por ejemplo industriales reunidos en la UIA. El aspecto relevante es precisamente esas políticas que derivarán, de acuerdo a experiencias pasadas en Argentina y en América latina y presentes en Europa, en retrocesos en las condiciones sociales, laborales y económicas de la mayoría de la población.

El vínculo con el FMI no es bueno o malo en sí mismo. Argentina es miembro pleno de ese organismo multilateral. Lo importante es cómo se define el nexo. Después de años de una relación muy distante, el anterior gobierno había comenzado una estrategia de acercamiento a través de un acuerdo de asistencia técnica para la confección de indicadores estadísticas en el Indec. Esa recuperación del diálogo a nivel técnico no significaba cambios en la orientación de la política económica. Esta era opuesta a las recomendadas por el Fondo e implicaba el cuestionamiento de las bases teóricas y de los resultados de la ortodoxia económica. Ahora, con la política económica de Macri, el regreso del FMI es el reencuentro de una pareja que vuelve hacer el amor después de años de ausencia.

Alfredo Zaiat, Página 12.