martes, 20 de junio de 2017

La deuda PRO a 100 años.


Sólo seis países en el mundo tomaron deuda a 100 años: México, Bélgica, Irlanda, China, Dinamarca y Suecia. Argentina se suma a este distinguido tren pero con la notoriedad de haber logrado la peor de las tasas: 7,90% anual. Por supuesto que no es necesario hacerlo y que la sobreactuación de este gobierno está bordeando ya lo obsceno. Un movimiento menos útil que publicitario es publicado en twitter por el Ministerio de Finanzas.

La cuenta oficial de Twitter del Ministerio de la Deuda, que en el organigrama oficial figura de Finanzas, informó que “Argentina anuncia una emisión de bonos en dólares a 100 años de plazo”. Si esta operación forma parte de la estrategia de marketing permanente de la Segunda Alianza, en este caso para mostrar que existe confianza del mercado financiero internacional en el futuro del país porque gobierna una fuerza de derecha, el costo de ese aviso de campaña es fenomenal. La tasa de interés es altísima, el plazo es extensísimo y la moneda de emisión del bono no es la propia. El gobierno de Macri no sólo ha colocado deuda por casi 100 mil millones de dólares en casi veinte meses de gestión, iniciando el tercer gran ciclo de endeudamiento argentino a un ritmo más veloz que el anterior que comenzó con la dictadura militar de 1976, sino que vino a ratificar que la deuda será eterna.

La tasa que se dejó trascender era del 8,25 por ciento anual, para finalmente pactarla en 7,125 por ciento. Como la colocación fue bajo la par, la tasa implícita subió a 7,90 por ciento anual. Ese será el costo que deberá pagar Argentina en cada año de los próximo cien por la emisión de deuda por 2750 millones de dólares. El ministro Luis Caputo, ex Deutsche Bank y JP Morgan, concretó la operación financiera más rentable para…los grandes fondos de inversión internacional. Es una tasa ruinosa para el país, al comprometer las finanzas nacionales a pagar intereses muy altos en un plazo ultralargo. Otro país latinoamericano que colocó deuda a 100 años fue México, consiguiendo una tasa de 5,75 por ciento anual. En Europa varios países han emitido ese tipo de títulos a tasas que no superan el 3 por ciento anual. Francia, Bélgica, Irlanda, Suiza, Italia han salido al mercado financiero con bonos a 50 y 100 años. Irlanda y Bélgica se han comprometido a pagar una tasa de 2,35 por ciento anual en papeles a 100 años. Caputo acordó con los bancos una tasa muy lejos de esos parámetros.

Los expertos en finanzas explican que la tasa de interés que debe definir un país soberano en la emisión de deuda tiene que ser igual o menor a la tasa de crecimiento esperada de su economía. De ese modo se afirma que la deuda es sustentable en el tiempo. Es evidente que no lo es la emisión de deuda pactada en secreto entre Caputo y bancos internacionales.

Los demandantes privilegiados de esos bonos son fondos de pensión que buscan elevadas rentabilidades por plazos larguísimos. Es un negocio diseñado para esos administradores del dinero de trabajadores esperanzados de obtener una jubilación decente en la etapa laboral pasiva. La dimensión del negocio es tan rentable para los financistas –no para Argentina– que según operadores de la city, luego de difundirse la noticia, en apenas una hora, se habrían generado órdenes de compra por más de 3000 millones de dólares, para sumar en total 10.000. Los bancos encargados de colocar la deuda eterna argentina fueron el Citi, HSBC, Santander y Nomura.

El gobierno de Macri había asegurado que una rápida solución al conflicto con los fondos buitre derivaría en la apertura del mercado de capitales y una baja sustancial de la tasa de interés. Sólo se verificó lo primero, que era lo único que le interesaba a los financistas. Argentina sigue pagando una tasa muy alta en comparación con otros países latinoamericanos, la misma situación previa a la capitulación a los pies de los fondos buitre en el tribunal del juez Thomas Griesa.

El festival de deuda desatado por la Alianza Cambiemos deberá ser revisada a futuro, no sólo por la emisión de un bono a un plazo ultralargo eludiendo la opinión del Congreso como exige la Constitución Nacional, sino por haber pactado tasas de interés muy onerosas que limitarán la soberanía y condicionarán los escasos márgenes de autonomía de la política económica. El gobierno de Macri no durará 100 años pero ya está dejando su herencia ruinosa para el país: la deuda eterna.

Alfredo Zaiat.

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