miércoles, 3 de mayo de 2017

Macrilandia 2016: año negro para la industria editorial.


La industria del libro cayó un 25% en 2016 con respecto al año anterior (2015), y la proyección no es mejor para 2017. La baja en la producción de las editoriales locales y en el lanzamiento de novedades editoriales se dieron en paralelo con la fuerte suba de importaciones, que casi se duplicaron.

La industria del libro no fue ajena a la situación económica general. Las estadísticas de 2016 y de lo que va de 2017 reflejan una situación crítica para la producción y comercio de libros. En total, el año pasado (2016) se registró una caída del 25% con respecto al año anterior (2015). En cantidades netas, se vendieron casi 21 millones de ejemplares menos.

Los datos fueron difundidos por la Cámara Argentina del Libro (CAL). Las cifras muestran que 2016 fue un año negro para el sector, y anticipan un panorama similar para el año en curso. "En lo que va del 2017 en general la tendencia es de una caída de entre 15% y 20%", señaló Graciela Rosenberg, presidenta de la CAL. Y agregó: “Además de la caída de ventas, hubo menos compra por parte del Estado”.


En cuanto a las novedades literarias publicadas, el descenso no fue tan marcado porque la publicación de nuevos títulos continuó mediante tiradas más chicas. Así y todo, mientras que en 2015 se habían publicado 29.220 novedades, en 2016 fueron 27.710. Es decir, casi 1.500 títulos menos.


En tanto, mientras que en 2015 hubo al menos 341 editoriales que publicaron títulos, durante el año pasado fueron sólo 280. Por lo tanto, 61 empresas no publicaron novedades a lo largo de 2016, cuando además se conoció el cierre –o peligro de- tanto de editoriales como de librerías, algunas históricas.


En paralelo a menor publicación de títulos locales y a la menor actividad de las casas editoras, 2016 marcó un boom en materia de importaciones de libros, en línea con la apertura a productos del exterior en otros ámbitos de la economía a instancias del gobierno de Cambiemos.

De acuerdo a las cifras de la CAL, difundidas por el periodista Damián Fresolene, las importaciones pasaron de 40 millones de dólares en 2015 a 78,6 millones en 2016. Al tiempo que las exportaciones se mantuvieron estables. Por lo pronto, en lo que va de este año, la estimaciones son de 24 millones de dólares para el primer trimestre, contra 15 millones para el mismo período de 2016.

Cabe recordar que en enero del año pasado (2016), a menos de un mes de la asunción de Macri, los ministros de Cultura, Pablo Avelluto, y de Producción, Francisco Cabrera, anunciaron el levantamiento de las restricciones que impedían el ingreso al país de libros impresos en el exterior, a través de la Resolución 1/2016.

El argumento oficial fue que la medida ayudaría a "promover la pluralidad de voces y democratizar el acceso a los libros provenientes del extranjero y fortalecer el vínculo cultural del país con la región y el exterior". Sin embargo, desde un primer momento las editoriales independientes del mercado local advirtieron sobre los riesgos que implicaba para su industria, algo que se plasmó en los últimos números.


"El año pasado y este primer trimestre fue durísimo. Calculo que marzo debe haber sido el peor mes de la industria en los últimos cuatro años", sentenció Ignacio Iraola, director Editorial Cono Sur de Grupo Planeta. "Si se vende menos comida, el libro pasa a ser directamente algo de tercera o cuarta importancia", concluyó.

No hay comentarios:

Publicar un comentario