sábado, 6 de agosto de 2016

Macrilandia: la receta neoliberal del ajuste recesivo.


El jefe de asesores de Alfonso Prat-Gay y ex director ejecutivo para América Latina de JP Morgan, el economista Vladimir Werning, en declaraciones para el diario español El Mundo, deslizó una serie de apreciaciones que merecen ser resaltadas y encuadras en el rubro zonceras económicas. Sostuvo que “la única opción es que se modere el consumo, y en esa transición se encuentra hoy la región”. Luego afirmó que “en la época de bonanza se hicieron muchas promesas, se extendieron derechos económicos que ahora se perciben como adquiridos y creció el tamaño del Estado del bienestar. Reajustar las expectativas a la realidad es políticamente incómodo”. En definitiva, la idea es “promover” un ajuste vía disminución del consumo interno de la población y desde allí, plantear una solución ante la crisis global de cara a la región.

Es llamativo el uso de eufemismos en el discurso neoliberal. Por ejemplo, observemos que dice “moderar” el consumo de los habitantes en lugar de “contraer”, “reducir” o simplemente “ajustar”. Después dice que el Estado ha “derrochado” recursos genuinos con el objetivo de ampliar la base social del país, elemento que concibe en línea con el neoliberalismo como distorsivo de la actividad económica. Por último, cierra la declaración sosteniendo la inevitabilidad del ajuste (la “única opción”) para que las expectativas privadas vuelvan a reacomodarse luego de la fiesta “populista” en sintonía con la restauración neoliberal encarada por Macri.

¿Qué propone? Ajuste que va más allá del consumo. El “saneamiento” de la economía redundara, según el neoliberalismo, en crecimiento material que posteriormente derramara sus beneficios al resto de la sociedad (asalariados, jubilados, pensionados). Llevando este razonamiento al terreno de la inflación, Werning no escapa demasiado a lo que el economista liberal Milton Friedman había postulado como una verdad irrefutable décadas antes: no hay impedimentos técnicos para derrotar a la inflación, los verdaderos obstáculos son políticos y están relacionados con la capacidad gubernamental para imponer un plan recesivo que puede derivar en resistencia obrera y convulsión social. De allí lo “políticamente incómodo” del caso.

El secreto del razonamiento radica en que la política recesiva “enfrié” la economía e impacté negativamente en el nivel de actividad y de consumo. Esto disminuirá la circulación de los medios de pago que se ajustaran casi mecánicamente a un nuevo nivel de producción que estabilice todos los precios. Ahora, el enfriamiento desploma el consumo, la producción y las condiciones de vida de la sociedad. Entonces, si se logra reducir el poder adquisitivo de la población, las tensiones alcistas de los precios tenderán a desaparecer. Esta es, pues, la solución de mercado propuesta por todo el arco neoliberal.

Para la heterodoxia, el verdadero escudo para la inflación es el desarrollo económico no la recesión ni el ajuste. El camino de Prat-Gay parece estar claro. A juzgar por las medidas tomadas hasta el momento, todas de carácter recesivas (devaluación, indexación de tarifas) plantea un escenario en el cual el enfriamiento de la economía está siendo puesto en práctica. Desde esta perspectiva, no se puede esperar mucho en cuestión de crecimiento, distribución del ingreso y generación de empleo.

Diego Liffourena, Economista. Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

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