lunes, 4 de julio de 2016

El libro que preparó la consultora McKinsey para hacerle propaganda a Macri en el exterior.


La firma estadounidense contratada para diseñar el marco regulatorio de las comunicaciones editó un libro para promocionar al macrismo en el extranjero. Son entrevistas a 25 “líderes de la Argentina”, en su mayoría funcionarios del PRO, políticos e intelectuales aliados, empresarios oficialistas y miembros de ONG cercanas al Gobierno.

La consultora estadounidense McKinsey, que el gobierno contrató para diseñar el marco regulatorio de las comunicaciones, celebró el 28 de marzo sus 25 años en el país con una fiesta en el Salón Dorado del Teatro Colón donde participaron el presidente Mauricio Macri y el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta. En ese evento, la firma aprovechó para presentar su libro Reimaginando Argentina, una publicación bilingüe de lujo que incluye “25 reflexiones de líderes”, todos argentinos, y que la empresa prometió distribuir entre 1500 referentes globales para promocionar las supuestas oportunidades que se abrieron en el país a partir de la llegada de Macri al poder. “Queremos agradecer a los 25 entrevistados, sin quienes este libro no hubiese sido posible. Sus perspectivas abarcan una gran variedad de temas, desde la política económica, pasando por el desarrollo industrial, hasta la renovación cultural y espiritual”, remarca la empresa. Los temas que se abordan efectivamente son varios, pero las voces son bastante monocordes. El listado de la consultora favorita del gobierno (ver aparte) está conformado casi exclusivamente de funcionarios del PRO, políticos e intelectuales aliados, empresarios oficialistas y miembros de ONGs que históricamente han funcionado como semillero del macrismo. Los textos sorprenden por la admiración que se expresa hacia los funcionarios, los cuales son presentados casi como próceres modernos que han venido a rescatar al país de las garras del populismo.

El libro incluye a seis políticos de la alianza Cambiemos: Macri, Rodríguez Larreta, la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, el presidente del Banco Central Federico Sturzenegger, el director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) Eduardo Levy Yeyati, y el radical Ernesto Sanz. La “oposición” está representada paradójicamente por dos aliados del oficialismo, el gobernador salteño Juan Manuel Urtubey y el ex candidato a presidente Sergio Massa. También hay espacio para un pequeño grupo de intelectuales abiertamente comprometidos con el macrismo: el escritor Marcos Aguinis, el filósofo Santiago Kovadloff y el economista Juan José Llach, a los que se suma el neurólogo radical Facundo Manes. La lista tampoco gana en pluralidad con los representantes del tercer sector ya que incorpora a la directora Ejecutiva de Cippec Julia Pomares, a la presidenta de la Organización Román y Cofundadora de Argentina Debate Karina Román, al presidente de la Red Acción Política y socio de Poliarquía Alan Clutterbuck y al fundador y director mundial de Scholas Ocurrentes, José María del Corral. Los empresarios entrevistados son Marcos Galperín, fundador y CEO de Mercado Libre, Gustavo Grobocopatel, presidente de Los Grobo, Martín Migoya, fundador y CEO de Globant, y Federico Braun, dueño de la cadena de supermercados La Anónima y tío del secretario de Comercio Miguel Braun. El listado se completa con Joaquín Morales Sola, editorialista del diario La Nación, Jorge Fontevecchia, presidente de Editorial Perfil, el fiscal José María Campagnoli, el deportista Agustín Pichot y el director de cine Daniel Burman.

El modelo a seguir

El libro comienza con una breve introducción titulada “La oportunidad para la Argentina de brillar, una vez más”. Allí se adhiere a la idea de que a comienzos del siglo XX Argentina estaba destinada a ser como Canadá o Australia, después se desvió de ese objetivo por culpa del populismo, pero de la mano de Macri ahora puede volver a tener esperanza para llegar a ser como esos países dentro de 25 años. “La Argentina logró espectaculares avances económicos durante el período 1870-1910; la población se cuadriplicó y la economía se multiplicó por 11, gracias al impulso de su modelo agroexportador y a la buena acogida de la inmigración plasmada en su Carta Magna: ´gobernar es poblar´, en palabras de Juan Bautista Alberti, uno de los padres de la Constitución Argentina de 1853”, comienza el texto. Luego recuerda algunos de los logros de esa época y salta directamente al presente. “Un siglo atrás, el producto bruto interno per cápita de la Argentina estaba entre los más altos del mundo, su red de ferrocarriles era una de las más extensas y Buenos Aires contaba con la primera red de subterráneos de todo el mundo hispanoparlante. Pero actualmente, como consecuencia de décadas de inestabilidad política y políticas económicas desafortunadas, la Argentina no ha sido capaz de concretar esas perspectivas tan alentadoras”, se remarca.

Cualquier desprevenido que se introduzca en la historia argentina a partir del relato de McKinsey podría suponer que a comienzos de siglo XX el país vivía una situación floreciente, aunque la mayoría de los historiadores reconoce que la buena performance exportadora se combinaba entonces con profundas desigualdades sociales, altos niveles de pobreza y el fraude como herramienta política sistemática. De hecho, en 1910 se registró el número más elevado de huelgas y disturbios sociales de la época. Sin embargo, todas esas cuestiones son dejadas de lado y la Argentina del centenario es presentada como una etapa de grandeza a la que es necesario regresar. “¿Podrá la Argentina volver a levantarse? Y de hacerlo, ¿podrá sostenerse en el largo plazo? Creemos que nuestro país se encuentra hoy en una posición única para implementar cambios fundamentales y seguir un camino de crecimiento sostenible a largo plazo”, remarca McKinsey. Una vez concluida esa breve introducción, el libro presenta a “25 líderes” que van a ser protagonistas de esta etapa. El primero, por supuesto, es Mauricio Macri.

Mundo PRO

La entrevista a Macri incluye nueve preguntas que le dan pie para exponer, en línea con su discurso de campaña, los principales objetivos de gobierno: “Avanzar hacia un país sin pobreza, combatir el narcotráfico y unir a los argentinos”, dice el mandatario. Además, remarca la necesidad de trabajar en equipo, dialogar y vincularse con “el mundo”. Cuando le preguntan qué países le resultan inspiradores, menciona “el proceso de paz y los avances que ha hecho Colombia para sanar sus heridas”, “la cultura del respeto por la ley que hay en Chile”, “la pasión italiana que también llevo en mi sangre” y el ejemplo de Australia, un país alejado del centro del mundo, con inmigrantes y recursos naturales “que logró a partir de eso, generar una economía muy pujante y a la vez una sociedad igualitaria”. Por último, recupera la figura de Nelson Mandela “por su compasión y su paz para unir a un país dividido” y destaca valores del peronismo, el radicalismo y el socialismo. “Nosotros no somos los que vamos a cambiar la Argentina, la van a cambiar los argentinos. Nosotros sólo vamos a ayudar”, advierte.

El resto de los funcionarios se expresa en sintonía con su líder, aunque sorprende la manera en que se los presenta. Uno de los testimonios es el del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, en un texto que combina sus reflexiones sobre el futuro del país con una serie de sentencias sobre el propio funcionario que parecen escritas por un familiar suyo. “Pocos conocen como él sus calles (en referencia a la Ciudad), que camina incansablemente sin dejar de pensar en el país entero”, “jamás deja de escuchar las necesidades y opiniones de los ciudadanos porteños”, “su afición a dialogar tiene historia: él fue uno de los grandes protagonistas del proceso político que atravesó la Argentina en los últimos diez años”, destaca el texto.

Al momento de trazar el perfil de la gobernadora María Eugenia Vidal, McKinsey tampoco ahorra elogios. “Vidal esboza para los próximos 25 años, un futuro a trazos anchos pero profundos, casi existenciales. Uniendo el espíritu con los objetivos. Con el país como cuerpo potente que requiere una voluntad dirigida”, se remarca. “Mariu –como la conoce la militancia y como familiarmente la llaman cuando toca timbres de casas en la amplia geografía de la provincia– hace foco en la gente”, puede leerse en esa especie de homenaje en vida que le hacen.

Otro de los que es presentado como un prócer en potencia es el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, a quien se describe como un profesional exitoso que en 2007 abandonó su carrera académica en Estados Unidos para comprometerse con el país. “El futuro le sonreía, su familia estaba cómoda en los Estados Unidos. Hasta que sonó el teléfono. Era Mauricio, entonces jefe de gobierno electo de la Ciudad de Buenos Aires, que lo invitaba a sumarse a su equipo”, rememora el texto. “Volver a la Argentina significaba volver al país que en la Navidad de 2001 había protagonizado el mayor default en la historia mundial. Un país reconocido por ciclos de hiperinflación, inestabilidad, corrupción y una visión cortoplacista. Sin tapujos, Sturzenegger admite que entre las razones para tomar esa decisión pesó el liderazgo, la personalidad, pero sobretodo los valores que ofrecía Macri”, destaca el texto. El default de 2002 al que se hace referencia no era algo tan lejano para Sturzenegger ya que él aportó su granito de arena desde la secretaria de Política Económica que encabezó en 2001, durante la presidencia de Fernando De la Rúa. El titular del Banco Central incluso fue procesado por ser uno de los responsables de la estafa financiera conocida como “megacanje”, aunque en la semblanza que le preparó McKinsey sólo se afirma que en medio de su exitosa carrera en el sector privado “tuvo un breve interludio en la función pública en 2001”.

El libro también incluye al director de BICE, Eduardo Levi Yeyati, aunque se lo presenta sólo como presidente de Cippec. A Yeyati se lo compara con un scholar, “esa figura de erudito que desde una biblioteca contemplaba, analizaba y ordenaba el mundo”, pero luego se aclara que él mismo “se define como un pragmático que toma elementos de todas las ramas para resolver los problemas de la realidad”. El listado se completa con el radical Ernesto Sanz, a quien se presenta como “un hombre cordial y con una vida entera dedicada a la política argentina”, que “comenzó esta nueva era desde el llano”. Incluso el propio Sanz hace un aporte a la construcción de su propio mito al recuperar la figura del líder socialista Ricardo Lagos, el cual luego de la vuelta de la democracia en Chile se reservó para sí mismo un segundo plano. “Lagos entendió que la gran tarea no era llegar a presidente sino consolidar la Concertación entre los partidos, hacer fuerte la democracia para que la dictadura no pudiera volver, y por eso sacrificó su ambición personal por años”, dice Sanz que no llega a compararse con Lagos, pero deja todo listo para que algún desprevenido lo haga.

Satélites PRO

Entre los que no son funcionarios del gobierno, pero tienen puesta la camiseta de Macri, figura Santiago Kovadloff. “Filósofo y prolífico columnista en medios gráficos, tiene posturas muy claras hacia la apertura y la modernidad, posturas que lograron trascender”, se remarca en el texto en el que Kovadloff se presenta como un perseguido político. “Me ha tocado pagar muy caro el hecho de ser un opositor al gobierno que precedió al actual. En los años de la dictadura militar, mi vida, como la de otros, también (sic) corrió peligro porque bastaba ser un opositor a los regímenes totalitarios y a los regímenes caudillescos, a toda presunción de certeza planteada verticalmente bajo la visión iluminada de un liderazgo único, para ser perseguido”, sostiene Kovadloff, quien ahora se muestra esperanzado.

Otro de los que está feliz con el cambio de gobierno es el escritor Marcos Aguinis, quien también tiene su lugar en el libro que preparó McKinsey para hacerle propaganda a Macri. Aguinis equipara allí a los golpes de Estado con el “autoritarismo populista”, ya que, según él, los dos suponen una interrupción de la democracia. Ahora, en cambio, ve la realidad de manera diferente. “Personalmente yo creo que Argentina está en este momento en una situación muy propicia, que puede transformarse en una nave insignia como lo fue a principios de siglo pasado, cuando éramos el país latinoamericano con la mejor educación, la mejor cultura y la más rápida adaptación de las corrientes inmigratorias”, sostiene Aguinis.

El libro también le reserva un lugar a Karina Román, hija del empresario portuario Alfredo Román y co-fundadora de la Fundación Argentina Debate, ONG de la que también forman parte otros entrevistados como Levi Yeyati, Juan Llach, Marcos Galperín y Federico Braun. El que se quedó afuera es Hernán Charosky, investigador de Cippec y coordinador general de Argentina Debate, tal vez porque en enero fue designado subsecretario de Reforma Política en el gobierno de Rodríguez Larreta y poner otro funcionario hubiera sido demasiado. “Las elites tenemos que volver a ocupar un rol que abandonamos hace tiempo. Creo que el empresariado tiene que ser parte de la discusión del desarrollo”, señala Román, quien luego remarca que para atraer inversiones es necesario “seguridad jurídica”, “precios de mercado” y “achicar el gasto público”. Otra de las que está entusiasmada con el cambio es Julia Pomares, directora ejecutiva de Cippec, donde también participan Levi Yeyati y Karina Román. “Por primera vez, en 2016 gobierna un partido que no es peronista ni radical (Cambiemos), cosa que no ocurría desde hace más de treinta años. Es una gran novedad que en la provincia de Buenos Aires –principal distrito del país–, esté gobernada por un partido no peronista y que, además, la gobernadora sea una mujer”, dice Pomares, quien asumió su cargo en diciembre en reemplazo de Fernando Straface, otro miembro de Argentina Debate que fue designado por Rodríguez Larreta como secretario general de gobierno y Relaciones Internacionales de la Ciudad de Buenos Aires.

Entre los empresarios entrevistados sobresale Federico Braun, cuarta generación de la familia Braun-Menéndez que a través de la Sociedad Anónima Importadora y Exportadora de la Patagonia llegó a explotar 467 mil hectáreas en propiedad y 1.950.000 en arrendamientos. Braun es actualmente el dueño de la cadena de supermercados La Anónima. “Siento una gran excitación porque percibo que hay un cambio cualitativo que se une a una nueva generación que está tomando la riendas del país y que puede marcar un verdadero cambio de época”, afirma Braun, quien luego va más allá y dice que “Argentina puede llegar a ser el Silicon Valley de América Latina con su riqueza de talento y creatividad”. Todo es posible, al menos en el libro de McKinsey.

Fernando Krakowiak, Página 12

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