viernes, 13 de mayo de 2016

El gobierno PRO de Argentina apoya el golpe de Estado a Dilma Rousseff.


En lo que en el propio Brasil llaman "golpe parlamentario", la destitución de Dilma Rousseff recorre el mundo que reconfirma (después de Grecia) la fragilidad de la legitimidad democrática ante el poder económico multinacional de base estadounidense. Más de 50 millones de brasileños eligieron a Rousseff como presidenta y 55 votos del Senado la apartaron del cargo. Mandatarios de toda la región (latinoamericana) se expresaron al respecto y Argentina, a través de su Cancillería, emergió como el primero de los países en apoyar la destitución a través del siguiente comunicado:


En este marco no sorprende la previa declaración de Estados Unidos a través de su presidente Barack Obama: "Estados Unidos confía en la solidez de las instituciones brasileñas para superar la crisis."

En perfecta sintonía y casi eco con la declaratoria norteamericana, la Canciller argentina del gobierno PRO, Malcorra, aclaró que "la Argentina continuará dialogando con las autoridades constituidas para seguir avanzando con el proceso de integración bilateral y regional".

El jefe de Gabinete, Marcos Peña, explicó que "Brasil es nuestro vecino, nuestro hermano, nuestro aliado estratégico", y llamó a los brasileños a la "paz y al diálogo", a la vez que recordó que el Gobierno argentino tiene "respeto institucional" por el sistema democrático de ese país y sigue "con mucha preocupación la situación en lo económico", e instó a "esperar que las nuevas autoridades constituyan su gobierno" para "seguir trabajando como países hermanos".

El ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, sostuvo que "no sólo la recesión brasileña afecta la macroeconomía pero también las economías regionales e industrias como la automotriz. Es responsable en gran medida de que la Argentina aún no esté mostrando señales de crecimiento".

"Brasil va a entender que su manera de integrarse al mundo no es de manera individual. Hay que aprovechar esta oportunidad, para intercambiar ofertas entre Mercosur y la Unión Europea. Si logramos ese acuerdo va a tener sentido discutir un acuerdo entre Mercosur y Alianza del Pacífico. Y me parece que son cosas en la agenda que exceden la discusión coyuntural", apuntó el economista, de nulo entendimiento político.

De este modo y contrariamente a los preceptos de la Unasur, Argentina se muestra, por manifiesta y diseñada omisión, diplomáticamente cómplice del golpe de Estado perpetrado en Brasil.

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