martes, 3 de mayo de 2016

Cambiemos: Aranguren: Tarifazo y sorna.


El cuarto aumento de los combustibles (nafta y gasoil) del año implementado un domingo 1 de mayo produjo un quiebre. No sabemos la profundidad (que la dirá el corto tiempo) pero el eco fue contundente y en días de números inflacionarios alarmantes (abril 2016 fue el mes de mayor inflación en 14 años).

Se sabe que el aumento de los combustibles se arrastra al transporte de todos los bienes de consumo (a todos los precios) y el eco subió desde la calle y  las redes sociales, unánime en la sorpresa y la crítica. Pero llegó a lugares insospechados.

Unos días antes de largar la noticia el gobierno se debatía en "como" anunciarla, mientras filtraba una cifra de suba de entre 5 y 6% y revisaba los propias y tegiversadas filtraciones anteriores. Entonces el presidente de Entidades de Combustibles, Luis Malchiodi, sostuvo que el aumento se trataba de "una versión extraoficial errática". Malchiodi avanzó más aún para opinar que "no sería justificado un aumento del 10%" y que "ni siquiera dentro de cinco meses se justificaría" la suba, porque "hoy los consumidores están subvencionando a los productores y a las provincias petroleras. No se justifica un precio semejante, pero piensen que los productores de todo el país se vienen beneficiando con esa circunstancia".

Malchiodi se explayó ante los micrófonos de Radio 10 tres días antes del aumento, dandose lugar incluso para criticar una "desastrosa" política de combustibles del gobierno anterior (CFK) por la que "le debemos el mérito al erudito de (Julio) de Vido" y terminó insistiendo: "No creo que vaya a haber un anuncio oficial. Mi opinión e que no va a haber aumentos."

Luis Malchiodi quedó en flagrante off side, el aumento llegó y duplicando la cifra filtrada desde presidencia: 10%.

Hecho el anuncio y llevada a cabo el tarifazo en los precios de combustibles, aparecieron otros críticos de día lunes. Domingo Felipe Cavallo, sí el mismisimo Mingo, salió a decir que la suba del combustible es un "despropósito", que "los combustibles tienen precios mucho más altos en la Argentina que los que se pagan, por ejemplo, en los Estados Unidos."

Cavallo no corrió por izquierda al dúo Aranguren - Macri. Sólo habló de un contrasentido al recordar que "mientras la electricidad, el gas natural y el transporte urbano aún están a precios muy por debajo de los internacionales, es un contrasentido que el Gobierno permita que los precios de los combustibles sean un 50% más caro que en el exterior." Y nosotros podemos pensar: ¿por qué deberíamos tener tarifas de servicios a precios internacionales con un dólar 14 veces más valuado que el peso?

Pero si la crítica de Cavallo sorprendió a propios y extraños, algo más sucedió cuando las voces de rechazo llegaron desde el campo. El campo!! Cómo si el campo hablara.

Fue Dardo Ciesa, el titular de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), quien dijo que el aumento de "35 por ciento en lo que va del año en los combustibles" complica al sector más allá de la baja en las retenciones dispuesta por el Gobierno: "El aumento del gasoil nos va complicando mucho, tenemos ya un aumento de 35% en los combustibles. Tenemos localidades como el norte argentino y la Patagonia que están muy lejos de los puertos. Cuando hay un aumento de precios nos impacta en insumos y fletes".

Chiesa recordó que el Gobierno dispuso una baja de "cinco por ciento en las exportaciones de soja. Pagamos el 30% y el aumento del gasoil es del 35 por ciento. Además, la soja aporta el 80% de las retenciones", y siguió con quejas que hoy, al son de los tarifazos recibidos por la población, suenan inverosímiles.

Hay más. Luego del tarifazo y funcional al ministro Aranguren, el secretario de la Cámara de Expendedores de Combustibles, Raúl Castellanos, advirtió que el Gobierno prevé autorizar otro aumento de precios de un "8 por ciento" en los productos del sector.

Y más. Rosario Sica, presidente de la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA) cargó contra el “amigo” Juan José Aranguren: “La venta de combustibles ya está cayendo, hay recesión, y la industria automotriz está paralizada porque se derrumbó el mercado automotriz brasileño”.

Y hay más quejas que no vamos a enumerar en respeto a la dimensión leíble del post que debe terminar con la explicación del Ministro de Energía PRO, Juan José Aranguren: "Si el consumidor considera que este nivel de precios es alto en comparación a otros gastos de su economía, dejará de consumir... en cambio, si entiende que el costo no es tan alto, continuará cargando."


Esto es el cambio. Esto es Macrilandia.

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