domingo, 24 de abril de 2016

La Shell de Aranguren se llevó 7 licitaciones en una semana.



La operación la hizo el brazo comercializador internacional de Royal Dutch Shell, cuya filial en el país condujo hasta el año pasado el ministro Aranguren.

Con el invierno a la vuelta de la esquina, el Gobierno puso en marcha, como todos los años, un complejo operativo de importación de combustibles para asegurar el suministro de energía durante los meses más fríos. Como el gas que se produce en el país no es suficiente para hogares, industrias y usinas térmicas, entre mayo y agosto se importa una gran cantidad de cargamentos de gasoil y fuel oil. Esta semana Cammesa, la empresa que administra el mercado eléctrico mayorista (MEM), adjudicó la contratación de ocho barcos de gasoil. Se invitó a 22 proveedores, de los cuales nueve mostraron interés y participaron de la licitación. Fueron BP, Cargill, Shell Western, Gunvor, Lukoil, Vitol, Noble, Glencore y Trafigura.

La gran ganadora fue Shell Western, unidad de trading de la petrolera angloholandesa Royal Ducth Shell, que se quedó siete cargamentos. Mejoró así su performance respecto de 2015, cuando según fuentes del mercado había conseguido quedarse con unos cuatro. El restante quedó en manos de la suiza Gunvor, según confirmaron fuentes privadas al tanto de la operación. En rigor, el proceso licitatorio lo realizó YPF por cuenta y orden de Cammesa. Es una de las herencias de la gestión del ex ministro de Economía Axel Kicillof que tomó esa decisión en 2012.


Shell Western Suply and Trading (STUSCO, por sus siglas en inglés) ofertó los mejores precios en la compulsa que se definió el jueves de esta semana. La empresa maneja su negocio en América desde oficinas en la isla de Barbados en el mar del Caribe. En el plano administrativo y comercial, no tiene vinculación cotidiana con Shell Argentina, según explicaron allegados a la filial local de la petrolera, que hasta el año pasado fue presidida por Juan José Aranguren, actual ministro de Energía y Minería.

A pesar de ser una sociedad mixta donde están representados generadores, transportistas y distribuidoras eléctricas, Cammesa es controlada por el Gobierno. Su máxima autoridad –designado como vicepresidente- es Julio Bragulat, un ejecutivo histórico del sector eléctrico que retornó a la empresa en enero por decisión de Aranguren. Cammesa pagará cerca de US$ 18 millones por cada barco de gasoil importado. La factura total por los ocho cargamentos rondará los US$ 150 millones que serán solventados con subsidios del Tesoro nacional. “Teniendo en cuenta los condicionantes de cada oferta, YPF evaluó la combinación más económica para cada alternativa de pago: prepago o pago tres días antes de la fecha de arribo. La opción más económica resultó ser la de prepago, con una diferencia de más de 3 millones de dólares respecto a la opción de pago a 90 días y de más de US$ 4 millones respecto a la opción de pago a 120 días”, explicaron desde el Ministerio de Energía.

Shell Western ganó la licitación por ofrecer un premio inferior al de sus competidores. Cobrará un plus de entre 0,10 y 1,10 centavos de dólar por galón de gasoil importado. Cada cargo tiene un premio diferente. Gunvor se adjudicó su carga con una oferta de 1,63 centavos de dólar por galón. En todos los casos, son valores muy inferiores a los abonados durante los gobiernos kirchneristas. La crisis del petróleo –que marcó el derrumbe del precio internacional del barril hasta los US$ 40 cuando en 2014 llegó a cotizar por encima de los 100 dólares- jugó a favor de Cammesa: la tonelada de gasoil se consigue hoy por debajo de los US$ 300 cuando hace dos años cotizaba por encima de los 1000 dólares.

Shell Western, que también ganó los dos cargamentos de petróleo crudo importados por las refinadoras locales en lo que va del año, es uno de los grandes traders de combustibles a nivel internacional. “Como hay una sobreoferta de combustibles por la recesión internacional, desde septiembre del año pasado Shell tiene una política muy agresiva en materia de precios para ganar nuevos mercados”, indicó un trader que compite usualmente con la petrolera anglo-holandesa.

Ex CEO, aún accionista.

Juan José Aranguren renunció a fin de junio a la presidencia de Shell, poco después de que se armara la alianza Cambiemos entre PRO y la Unión Cívica Radical. Si bien ya trabajaba en los think tanks del actual gobierno, el empresario que ganó fama por sus enfrentamientos con Guillermo Moreno, pasó a dedicarse full time a la política energética, antes de ser ministro.

Según su declaración jurada patrimonial presentada a la Oficina Anticorrupción con datos de 2014, el actual titular de la cartera de Energía tiene el equivalente a unos $ 13 millones en acciones Clase A de Royal Dutch Shell, la casa matriz controlante tanto de la petrolera local como del trading que interviene en la operatoria de importación de crudo. Cerca del funcionario consignaron que mantiene esa inversión en títulos de la petrolera, pero que "se excusa de firmar cualquier documentación que tenga que ver con Shell".

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