lunes, 18 de abril de 2016

El Gobierno PRO se opone a la ley de la oposición y los sindicatos para frenar los despidos.


Predecible: el Gobierno no apoyará la ley de emergencia laboral que comenzará a tratarse el miércoles (20.04.2016) en la Cámara de Diputados.

Emergencia en Seguridad Pública (decreto 228/2016) "con el objeto de revertir la situación de peligro colectivo creada por el delito complejo y el crimen organizado" y comprar elementos antidisturbio; "Emergencia Eléctrica" para tomar "las medidas preventivas necesarias para evitar su colapso" según palabras del Ministro Aranguren y encuadrar un tarifazo que elimine subsidios; "Emergencia Estadística" según (decreto 55/2016) para no publicar datos inflacionarios (sin base sustentable). 

Diversos dirigentes del gobierno PRO, encabezado por el propio presidente, se turnaron en relatar un caos que nadie vio, una "pesada herencia" que debería remontarse de manera urgente: "emergencia".

En este marco y luego del impacto producido por profundas olas de despidos, todas las centrales obreras se reunieron entre sí, luego con la oposición en Diputados y exigieron la urgente emergencia ocupacional.

Así, los asesores de la Comisión de Legislación Laboral detallan por estas horas un proyecto para prohibir los despidos, que sería retroactivo al 1 de marzo y se extendería por seis meses o un año, pero el gobierno PRO, decretador de las emergencias eléctrica, estadística y de seguridad pública, se opone al pedido de la única emergencia visible porque no cree que exista una ola de despidos generalizada como denuncia la oposición.

Con minoría en la Comisión de Legislación Laboral, Cambiemos no pudo frenar la embestida pero hasta ahora está dispuesto a oponerse. “No creemos que estén dadas las condiciones para prohibir los despidos. No se hizo ni siquiera en 2002, cuando la desocupación era récord y se apeló a la doble indemnización”, dijo el diputado del PRO Daniel Lipovetzky, miembro de la Comisión de trabajo.

La rotunda negativa a discutir el proyecto de emergencia laboral no se sale de la unánime e impertérrita línea de favorecimiento al sector empresario implementada desde el primer día de gobierno. En este caso, como la argumentación no puede redundar en la "herencia recibida" de un desempleo inferior al 6%, viene por la negación de la única emergencia tangible. 

“El borrador que tenemos permite a un trabajador despedido cuestionar y ser reincorporado. La situación no requiere algo así. Alcanza con medidas para generar empleo”, propuso Lipovetzky, que habla a diario con el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, quien también rechazó esta medida.

“No creo que haya una ola de despidos. Hubo sectores con más nivel de tensión, como la construcción, producto de que no se pagaba obra pública desde agosto del año pasado y han generado despidos. Pero no es una ola generalizada", minimizó el ministro.

La oposición tiene otra evaluación y la hará saber en el proyecto, que de tener el respaldo de todo el arco no oficialista pasaría sin problemas por el recinto. “La idea es restringir los despidos a una situación ‘agravada’, o sea, que deban explicar realmente una merma de la actividad y a su vez pagar una doble indemnización”, dijo el diputado del Bloque Justicialista Alberto Roberti, presidente de la Comisión de Legislación Laboral.

Según el sindicalista petrolero, en estos meses los empresarios echaron empleados con la excusas de una menor actividad económica y pagaron la indemnización sin problemas. El mismo escenario planteó Antonio Caló, jefe de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), cuando lo invitaron al Senado a exponer sobre el pago a los fondos buitres. “Indemnizar es barato en dólares. Están achicando los plantillas con despidos”, advirtió ese día.

Pero el Gobierno no reconoce más despidos que los del Estado o la construcción, con la certeza de que una pronta reactivación mejorará las cosas: “En diciembre la desocupación era de 7% y en estos meses sólo subió unas décimas. Según la última ley laboral que prorrogó la emergencia de 2002, la doble indemnización sólo se aplica si llega a 10”, recordó Lipovetzky (un punto de desempleo son 100 mil puestos de trabajo).

Pero luego de blanquear su determinante negativa a (siquiera) tratar el proyecto de emergencia ocupacional, el gobierno PRO, en permanente y obsesiva preocupación por la imagen presidencial, se ocupa de mostrar su relato edulcorante. Así se publica que, en reunión de Olivos, Macri pidió a empresarios que no echen gente y bajen los precios (es decir, que le hagan el favor de perder dinero). 


Artículo de Macrilandia (declaraciones tomadas de La Politica Online).

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