jueves, 10 de marzo de 2016

Primera derrota macrista en el Congreso: Ganancias.


A los legisladores del Frente para la Victoria se les sumó sorpresivamente el diputado massista Raúl Pérez, con lo que consiguieron mayoría contra el decreto. El Gobierno necesita que al menos una de las dos Cámaras le apruebe la norma.

El regocijo duró poco. Mientras todavía paladeaba la victoria lograda en Diputados a favor del acuerdo con los fondos buitre, el gobierno de Mauricio Macri sufrió su primer revés parlamentario: el Frente para la Victoria (FpV) obtuvo el dictamen de mayoría en rechazo del decreto presidencial que subió el mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias sin modificar sus escalas, por lo que el gravamen alcanzará a muchos más trabajadores. El diputado massista Raúl Pérez, que hasta ahora había funcionado como aliado del oficialismo, rompió el delicado equilibrio en la Comisión Bicameral Permanente de Trámite Legislativo al negarse a acompañar a Cambiemos, que no consiguió las firmas necesarias para imponer su dictamen a favor del decreto de Macri. Desde el Gobierno intentaron bajarle el precio al traspié aunque necesitan que al menos una de las dos Cámaras del Congreso apruebe la decisión presidencial para que mantenga su vigencia. Una cruzada en la que parece haber perdido al Frente Renovador como aliado fundamental para sostener su voluntad en la Cámara baja. Con final incierto, el Gobierno arriesgaría dar la primera batalla en el Senado, donde el FpV tiene mayoría propia, al tiempo que negocia con los gobernadores peronistas aportes económicos para sus provincias.

Con la rúbrica de sus ocho integrantes en la Bicameral, el FpV logró dictamen de mayoría en contra del decreto 394/16 de Macri –en el marco de las “facultades delegadas” por el Congreso al Ejecutivo– que elevó el mínimo no imponible de Ganancias a 30 mil pesos, aunque la falta de modificaciones en las escalas hace que muchos más trabajadores sean alcanzados por el tributo y a otros que ya tributaban con un aumento mayor en el gravamen. Cambiemos confiaba, como lo ha hecho hasta ahora, que con el respaldo del senador puntano Adolfo Rodríguez Saá y al massista Pérez conseguirían igualar la cantidad de firmas, que el presidente temporario de la Bicameral, el radical formoseño Luis Naidenof, desempataría a favor del oficialismo y se alzaría con la mayoría. Pero la negativa de Pérez a suscribir el dictamen desató la derrota oficialista en el Congreso.

El revés obligará al Gobierno a modificar su estrategia. En principio el oficialismo salió a minimizar el traspié legislativo y abriría negociaciones para tratar que alguna de las Cámaras del Parlamento apruebe el decreto de Macri. El otro camino que se bifurca es evitar una derrota mayor y negociar una salida digna. Su principal argumento será afirmar que de caerse el decreto de Macri seguirá en vigencia el dispuesto por Cristina Fernández de Kirchner por el cual quedaban eximidos del Impuesto a las Ganancias quienes entre enero y agosto de 2013 no hubieran cobrado más de 15 mil pesos mensuales. Lo que tampoco inclinaría la balanza a favor de los trabajadores que tributan. Aunque el Gobierno no cuenta con fuerza legislativa para oponerse a algún proyecto que unifique a gran parte del arco opositor.

El debate en la Bicameral mostró las posturas contrapuestas. La diputada kirchnerista Juliana Di Tullio dijo que gracias al decreto de Macri 180 mil trabajadores dejarán de tributar pero otros 470 mil empezarán a hacerlo. De igual manera, insistió, que 40 mil jubilados quedarán exentos, pero otros 100 mil comenzarán a aportar. “No creo en las buenas intenciones del Presidente. Benefician a los que más tienen en perjuicio de los que menos tienen. No tomó una sola medida popular desde que asumió”, disparó Di Tullio, al tiempo que acusó al massismo de “dilatar” el debate para luego negociar con el Gobierno como lo hizo cuando Macri anuló el decreto que devolvía el 15 por ciento de coparticipación a las provincias.

En tanto, el diputado camporista Marcos Cleri advirtió que “el dictamen de mayoría del FpV implica que se empiece a tratar una nueva ley” del Impuesto a las Ganancias, con una reforma integral, tal como reclaman la oposición parlamentaria y los gremios.

El diputado macrista Pablo Tonelli ensayó una defensa del decreto presidencial al asegurar que el régimen anterior era una “aberración jurídica de igualdad ante la ley”, ya que dos personas podían tener el mismo sueldo pero una pagar Ganancias y la otra no.

Pérez no habló pero se expresó a través de un comunicado: “Lo que está sucediendo es una discusión abstracta que en nada cambia al bolsillo de la gente. Deberíamos estar discutiendo una nueva ley. El decreto del oficialismo fue escaso e injusto. Sobre todo a partir de la posición del Presidente en la apertura de sesiones el primero de marzo”.

Desde el massismo salieron a respaldarlo. “Somos una oposición constructiva que acompaña las medidas que consideramos buenas y proponemos modificaciones en las que no consideramos como tal. No acompañamos en esto al Gobierno pero tampoco nos sumamos al rechazo kirchnerista. La modificación del Impuesto a las Ganancias fue una propuesta de campaña nuestra junto con los sindicatos y consideramos que la decisión del Gobierno no alcanza. No ponemos palos en la rueda, queremos que se eleve el mínimo no imponible y después discutimos con tiempo, como quiere el Gobierno, el cambio de las escalas”, afirmaron fuentes del Frente Renovador, que estiman que el piso del tributo no debe ser inferior a “los 50 ó 60 mil pesos”.

“El aguinaldo fue una de las más importantes conquistas del peronismo a favor de los trabajadores. El gobierno kirchnerista y el gobierno macrista le han quitado a una gran porción de los trabajadores una conquista adquirida por años”, sentenció al jefa del bloque de diputados del Frente Renovador, Graciela Camaño, tomando distancia del oficialismo y de la principal fuerza de oposición. Para la esposa del líder gastronómico Luis Barrionuevo el impuesto lesquita a muchos trabajadores el beneficio del aguinaldo.

La disputa por el impuesto abrió una grieta en la relación amigable entre el macrismo y el massismo. Habrá que ver cómo busca sellarla el Gobierno, que necesita imperiosamente a los renovadores como aliados parlamentarios.

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